Capítulo IX

484 62 24

Una vez que Lexa terminó su entrenamiento, volvió al palacio, secando el sudor de su frente con expresión cansada pero satisfecha.

Yo mientras tanto me dedicaba a admirar su andar y sus movimientos perfectamente coordinados y fluidos.

Fui sacada de mi trance por unos pequeños golpes en la puerta, seguramente era mi guardiana.

- Adelante. - respondí una vez que pude guardar mi cuaderno de dibujos en su lugar.

Por la puerta apareció la cara de Trista, la gran Alfa armada con una lanza y una sencilla armadura.

- Lady Griffin, la cena está lista, ¿Desea que se la traigan a sus aposentos? -
Preguntó con un tono amable.

- Si, por favor, deberán disculparme. - dije consiente de que, a pesar de mis ganas de ver a Lexa durante la cena, no podía arriesgarme a salir de mis aposentos en celo, había demasiados alfas en la corte sin emparejar como para pasear por ahí libremente, particularmente una alfa de ojos verdes me preocupaba, era conciente que si Lexa me pedía ir a sus habitaciones no saldríamos de ahí hasta que mi vientre cargase a sus cachorros...

- Como ordene, Lady Griffin. - dijo la alfa para después cerrar la puerta.

Un rato después, en mi puerta se volvieron a escuchar unos toques, sin dudarlo los hice pasar. Cuatro muchachos y jovencitas betas, acompañados de cerca por mi dama de compañía, se aparecieron con una bandeja de comida para mí, en un par de carros de servicio, uno de ellos con los primeros dos tiempos y el otro con el tercer tiempo, vino y una gama de postres a elegir, verdaderamente la familia real era una extravagancia.

- Aquí tiene, lady Griffin, que lo disfrute. - dijo uno de los betas antes de salir de mi habitación todos juntos.
Dejando a la pequeña Omega conmigo, lista para servirme.

Durante la comida, no perdí ni un momento para conversar con ella, sobre su matrimonio con la alfa de la puerta, sobre sus cachorros que se quedaron en Skaikru con su abuela y mil banalidades más, hasta que surgió el tema de la princesa.

- Y, ¿qué le ha parecido la princesa Lexa hasta ahora?, Estoy casi segura que usted me le a encantado, se ve bastante contenta desde su llegada, según escuché hablar a los mozos de cuadras. Y hasta donde tengo entendido, solo pide a su yegua para practicar tiro con arco cuando está sumamente feliz, y desde que la princesa Raven se acercó a ella para conversar, tenía una sonrisa dibujada en el rostro.
Después se presentó en la cocina, irradiaba su aroma por toda la habitación, y preguntó por un poco de tarta de manzana, de verdad se veía contenta...-
Esta sí que era información interesante.

- ¿Esto es verdad? - pregunté tratando con todas mis fuerzas disimular mi alegría por la reacción a las noticias que Raven le dió a Lexa después de su visita a mis aposentos.

- ¡Por supuesto! La princesa Lexa estaba en otro mundo cuando apareció en la cocina, de echo, cuando tuvo su postre se fué tarareando una canción sobre las druidas de los prados, de verdad estaba fuera de su papel de alfa, tenía una mirada muy dulce. - dioses, esa mujer estaba loca...

- Es un placer saber que la princesa se encontraba tan contenta. - dije contenido una sonrisa estúpida.

- Ciertamente, la princesa se veía adorable... - dijo para dar por finalizada la conversación sobre mi pretendiente...

Ciertamente Lexa era una Alfa fuerte, indudablemente era un partido asombroso, y además sería capáz de protegernos a mí y a mis cachorros, pero algo no me acababa de gustar al respecto, quizá el echo de que no todos en la corte se sentían a gusto con que una mujer que jamás había estado con una Omega se hiciera cargo del reino. Y con la rebelión tan reciente, la autoridad de la familia Woods se ponía en duda tanto como la lealtad de mi familia con las viejas tradiciones para Alfas y Omegas.

The Princess¡Lee esta historia GRATIS!