-           ¿Así que ya te lo ha contado? –dibujó una media sonrisa-.

-           Oh, sí. ¿Cómo has podido estar conspirando contra mí?

-           ¿Conspirar? –preguntó levantando una ceja-. Yo simplemente le expliqué la situación.

-           Así que le contaste básicamente todo cuando él solo sospechaba lo que ocurría.

-           Básicamente, sí. Pero era para que lo investigara, ya sabes, tienes a muchos guardaespaldas detrás de ti.

Suspiré, no había sido buena idea quedarme toda la noche en vela, repasando una y otra vez todo lo que Jake me había contado. –Kitty, tengo que dejarte, me siento realmente cansada. ¿Hablamos más tarde? Seguro que quieres ir a esquiar un rato.

-           Claro, pero no te enfades. La próxima vez le diré a Jake que te gusta Marcel.

-           Harry.

-           Vale, conseguirás que me sepa su nombre al final –dijo, rodado los ojos-.

-           La próxima vez, no le digas nada.

-           Claro.

Cerré nuestra conversación. Había contactado con ella la mañana después de mi charla con Jake y la verdad, todavía me sentía muy confundida al respecto. Jake nunca había sido un chico audaz, pero si se trataba de mí, algo en su cerebro hacía que cobrara vida o que algo en él despertara. Solo puedo decir que se transformaba en mi guardaespaldas/detective/amenazador personal.

Mis ojos estaban un poco irritados por la falta de horas de sueño, supongo que no había sido muy racional, pero había sentido la mirada de Jake todo el tiempo. Había sido un poco aterrador. Pero era Jake, él nunca me haría daño de ninguna forma.

En un par de horas Louis vendría para quedarse las dos próximas semanas. Suspiré. Estaba nerviosa, más nerviosa de lo que debería. ¿Por qué lo estaría? Louis me ponía nerviosa. Lo había descubierto un par de semanas antes, cuando lo encontré en la cafetería, sentado con un par de chicos que estaban leyendo. Pasé todo el rato mirándole, observándole, esperando a que notara mi presencia. Pero no me miró.

Louis a veces era un misterio, y esperaba descifrar un poco más de él con el tiempo.

Me levanté del escritorio, tenía que estirar las piernas, hacer algo antes de volverme loca. Mis padres estaban abajo, cocinando galletas de chocolate los dos juntos. Me senté en la silla detrás de la encimera, observándoles trabajar. Mi padre puso en frente de mí un poco de chocolate. Me conocía bien.

-           Gracias –pronuncié, mientras lo comía-.

-           Dime. ¿Cómo es ese chico, Louis? –preguntó mamá mientras se limpiaba las manos-.

Oh, Dios, no otra vez. Pensé.

-           Es buen chico, fue Romeo en la obra en la que participé –mencione-. Hace poco que somos amigos pero tiene problemas en casa, así que no dudé en invitarlo.

-           ¿Kitty no vendrá este año?

-           Nop. Está esquiando con sus padres, pero dice que le hubiera encantado venir –dije sonriendo-.

Nos lo habíamos pasado de miedo el año pasado. Kitty podía ser muy normal a veces, por lo que se había llevado muy bien con mis padres desde el principio. Podía ver que estaban un poco preocupados por mí, el dormir en la misma habitación que dos chicos no les agradaba mucho, pero entendían que nosotros necesitábamos nuestro espacio.

Blue, Deep and Yours |Louis Tomlinson|¡Lee esta historia GRATIS!