Capítulo 01

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ACTUALIDAD


Lo siento por haber sido tan ciega

No quise dejarte a ti

Y a todas las cosas que tuvimos



—¡JungKook, perdóname! —gritaba desde afuera. Los vecinos a su alrededor observaban al muchacho, quien llevaba una hora gritando las mismas palabras sin respuesta alguna—, lo siento, fui un idiota. ¡Perdóname, JungKook, por favor!

El menor estaba en una esquina de su dormitorio sollozando. Su pecho ardía, su respiración era irregular, sus lágrimas le parecían interminables. ¿Por qué le tenía que doler tanto? ¿Por qué la persona a la que más ama, le causó tanto dolor?

Escuchar a Jimin gritarle desde afuera empeoraba todo, quería asomarse por la ventana y gritarle que se fuera, pero ni siquiera se sentía capaz de mirarlo, porque el recuerdo de sus palabras seguía presente.

—¡Maldición, JungKook! ¡abre la puerta y escúchame! —se dirigió a la puerta y la pateó. Estaba furioso consigo mismo y detestaba la indiferencia del menor. Odiaba el pensar y saber que JK estaba en algún rincón de su dormitorio llorando y por su maldita culpa. No podía regresar el tiempo a unas horas atrás, pero quería solucionar lo que dijo—. JungKook, por favor abre. Todos están mirando ahora mismo.

Pero el menor seguía llorando en su solitario dormitorio. ¿Qué quería que le perdonara? ¿la humillación que le hizo pasar cuando se enteró de sus sentimientos? ¿realmente Jimin, su Jimin fue capaz de decirle tales palabras? ¿él se merecía aquellas palabras?

"Asqueroso. Enfermo. Repulsivo. Anormal. Marica. Maricón. Muerde almohadas"

Aquellas palabras rondaban la cabeza del menor, le oprimía el pecho. Le perforaba el alma recordar tan crueles palabras dichas por la única persona a la que ha amado desde que tiene el poder de razonar.

—¡Jeon JungKook abre la maldita puerta!

Las patadas que JungKook lograba escuchar hacia la puerta de su casa, le asustó. Levantó su rostro, secó sus lágrimas y se dirigió hacia la puerta de su dormitorio. Tan dolido y traicionado, caminó escaleras abajo y se detuvo frente a la puerta de su casa. Agarró la manilla, inhaló y exhaló un par de veces y gritó cuando sintió otra patada hacia la puerta.

—¡Detente!

Al otro lado, Jimin se detuvo. Ansioso esperó a que el menor le abriera la puerta. Poco a poco, fue viendo el rostro pálido de su mejor amigo con los ojos rojos e hinchados.

—¡Dios, JungKook! —quiso adentrarse en la casa, pero el menor lo detuvo empujándolo. Haciéndolo retroceder—. Me equivoqué, lo sé. Lo siento mucho. Perdóname, pero lo que te escuché decir fue...

—¿Asqueroso? ¿repulsivo? Ah sí, anormal, también enfermo, de marica o maricón.

—Sabes que no quise decir esas palabras.

—Las dijiste, Jimin —dijo. Sus palabras comenzaron a sentirse frías, indiferentes hacia el mayor—. ¿Sabes? Es cierto, te he amado desde siempre, pero jamás olvidaré tus palabras ni tu risa de burla con esa chica, tu novia.

—JungKookie...

—Ya no eres bienvenido en mi casa, Park Jimin. Ni en mi vida. Algún día amarás a alguien, pero ese alguien, no te amará a ti.

—Somos mejores amigos, no podemos perder nuestra amistad.

—¿Mejores amigos? No, desde este momento no somos nada.

Lo siento (JiKook)Where stories live. Discover now