7 « Absurda Cenicienta.

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El es el valiente que cruzara a tiempo el puente que une su tierra y mi cielo. Sobre un gran caballo blanco con un ramo de rosas y coronas de brillantes. Baila princesita la de los pies descalzos, despeina ya tu alma que llega tu amado...

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Jake se pasó. Reconozco y admito que yo también me pasé con mi broma, pero esto había sido la gota que revalso el vaso.

Mi cabellera, mi larga y dorada melena se había convertido en rosa. Traté de arreglarlo como pude lavandolo muchas veces y con un shampoo que contenía demasiados químicos, cosa que no es buena para el cabello -Creanme que cuando digo que fue costoso lo fue en verdad- pero yo tenía una idea mejor. Esto hará que ya no me moleste. Hay un límite para las bromas y esta se pasó de la raya.

- ¿Entonces puedes? -Pregunté cruzando los dedos-

- No lo sé Brook, tu sabes que eres mi amiga y yo te adoro, pero no creo tener tiempo. -Contestaron del otro lado de la línea-

- Bien, no importa si al fin y al cabo nunca tienes tiempo ni para mi ni para hacerme un puto favor nunca -Bufé-

Estaba frustrada, nada le costaba hacer esto.

- Brook entiendeme

- Por favor Caleb, será solo unos segundos y ya. Lo prometo -Dije casi rogandole-

Del otro lado se escuchó un suspiro de cansancio. Y ahí fue cuando supe que había ganado. Siempre consigo lo que quiero.

•Brooklyn 1 - Caleb 0•

Caleb es un amigo que conocí el verano pasado. Si se preguntan cómo, sucedió cuando Jake y yo rompimos. Iba a todo tipo de fiestas y experimentaba toso tipo de cosas. Así fue como lo conocí.

》Flashback

La música estaba muy alta y había perdido a Sky de vista. No la encontraba por ningún lado. Segui bailando y bebiendo pero comencé a marearme y antes de ponerme ebria sali al jardín trasero a respirar un poco de aire puro que no contuviera nicotina, ni tabaco o marihuana, donde no hubiera olor a alcohol. Estaba asqueada.

Malditos zapatos de tacón. Duelen, pero sin embargo los uso para poder verme más alta. Son un calzado diseñados para morir lenta y dolorosamente por cada paso que des. Hasta que te acostumbras al dolor. Me saqué los zapatos y los lleve en la mano derecha agarrandolos del tacón. Libertad y paz para mis piernitas.

- ¡Hey princesa! -Dijo una voz ronca detrás mío-

No era la única chica en el jardin trasero, por lo que no me hice cargo del llamado.

- Tu, la rubia que se cree cenicienta -Gritó. Y ahí me di vuelta para enfrentarme con el dueño de ese insulto tan inapropiado-

¿Quién se cree que es para llamarme cenicienta?

" Hubo una vez una joven muy bella que no tenia padres, la criaba su madrastra, que tenia dos hijas. La hijastra era quien hacia los trabajos mas duros de la casa y como sus vestidos estaban siempre manchados de cenizas, la llamaban Cenicienta." BLA BLA BLA, estupideces.

Primero: Odio las princesas. Todas esperan que venga su príncipe azul a rescatarlas y no son capaces de hacer nada por ellas mismas, ni encararlos, ni enfrentarlos o salir por si solas del lío en el que se han metido. Eso es muy machista.

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