34- Lucas

7.3K 1K 4.6K



Hoy no hay dibujo, pero sí tenemos un capítulo largo de casi 5 mil palabras. Si les cansa mucho leer, les recomiendo leer la mitad un rato y la mitad al otro rato x3

******


LUCAS



A principios de junio, un mes y medio después de conocer a Sally Sugar, me di cuenta de dos cosas: que ella era la amarilla perfecta y que Félix era el amarillo imperfecto.

Pero yo seguía pensando en el estúpido erizo al menos dos o tres veces al día.

—No tiene nada malo que nos atraigan dos personas, Lucas –me dijo Karen cuando me atreví a exponerle mi tormenta interna—. A tu edad es algo muy normal, además. Aunque casi nadie se atreve a hablarlo.

Yo estaba anonadado.

—¿No?

—Pareces muy incrédulo.

—Es que... yo pensaba que... —Suspiré—. No entiendo.

—Hay una gran necesidad de querer ser fieles. Incluso si no estamos en pareja.

Recordé que Félix había bromeado conmigo sobre ser un pingüino monógamo.

"Los pingüinos solo se enamoran una vez en la vida, ¿sabes?"

¿Por qué de nuevo tenía que acordarme de él? A veces quería azotar mi frente contra un muro.

—¿Fidelidad? –murmuré.

—Es, más que nada, la presión social –precisó Karen—. Si nos gustan dos personas, pensamos que estamos siendo infieles. Aún si no hemos entablado ninguna relación con alguna de ellas. ¿Sabes por qué te sientes culpable? –Negué con la cabeza—. Porque en realidad sientes que te estás siendo infiel a ti mismo. A ti y a tus sentimientos.

Las palabras de Karen me carcomieron la cabeza durante varios días. Por supuesto, yo no le dije que estaba enamorado de Félix y trataba de dejar de quererle. Tampoco mencioné que la chica que me atraía ahora era Sally.

Me daba pavor que ella llegara a enterarse.

Y de esas divagaciones comprendí que seguía siendo un cobarde, pues al igual como me pasó con Félix, era incapaz de expresarle a Sally lo mucho que empezaba a gustarme.

Sin embargo, mis sentimientos hacia ella eran diferentes. Si con Félix me sentía en la cima del mundo, o en lo más alto de una montaña rusa, con Sally era como recostarse en las arenas de una playa apacible, donde todo ocurre sin contratiempos.

Nos complementábamos a la perfección y teníamos mucho en común. Además era dulce, amable, adorablemente temerosa, le gustaba leer y mirar series de animación japonesa.

Bueno, a Félix también le gustaban...

¡Ahggg! ¿Por qué no podía sacarlo de mi mente de una vez?

"Cuando logre sacar a ese idiota de mi cabeza, te confesaré lo que siento, Sally".

—Estás poniendo caras muy ridículas –se burló Brenda, recostada con la mitad del cuerpo hacia abajo por el borde de mi cama mientras jugaba con mi consola de videojuegos portátil. Por su parte, Sally dejó de mirar Naruto y me miró con preocupación.

BICOLOR¡Lee esta historia GRATIS!