Capítulo 10

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Mis dos protectores

Kagome cerró los ojos como Naraku lo había pedido, sin poder controlar el temblor de sus labios. Estaba realmente asustada.

-Realmente iba a usar mi poder, pero no lo valen- Se encogió de hombros y sonrió con malicia, sacando rápidamente una daga de su espalda y lanzandola hacia el enemigo que mantenía a Kagome en sus brazos, pero al recibir la daga en su frente la soltó, cayendo al suelo sin vida. Luego sacó sus dos pequeñas armas y mató a los restantes con elegancia, disparandoles en la cabeza a todos sin ninguna falla- Ya puedes abrir los ojos- Dijo en cuanto estuvo a su lado, guardando sus armas en su espalda nuevamente.

-Gracias- Susurró aun temblando, pero parecía mucho más aliviada- En verdad gracias- Agradeció elevando la voz al sentirse más segura, acercándose al híbrido y abrazandolo con fuerza, tomándolo completamente desprevenido.

-No hay de que- Acarició su cabello aun sorprendido, hacia mucho tiempo que alguien no le daba un abrazo.

Pronto apareció el daiyokai, viendo la escena con el ceño fruncido, pero no se enfureció de más, ya que él aceptaba haber fallado en proteger a Kagome. La nombrada sonrió al separarse, dándole un suave beso en la mejilla al hacerlo, sin darse cuenta que otro ser sobrenatural observaba a unos metros de ellos.

Sin decir otra palabra, se alejó del semidemonio para ir a su habitación, encontrándose con los ojos dorados de su protector al dar unos pasos.

"Te la dejo, demonio" Tras pensar eso Naraku se marchó de allí.

-¿En donde estabas?- Su voz tembló al preguntar, así que Sesshomaru simplemente desvío la mirada, esperando a que ella se enoje completamente con él. La verdad era que no pudo estar para protegerla porque habían más personas abajo que iban tras ella, así que se encargó- Me tenias preocupada, idiota- Sus palabras lo sorprendieron, era lo que menos creyó que ella diría- No vuelvas a desaparecer así como así- Se acercó rápidamente a el demonio, para luego colocar sus manos en los hombros de él y darle un casto beso en los labios.

-Tuve problemas, pero no volverá a pasar. Lo prometo- Dijo en cuanto reaccionó. Era sumamente raro que ella sea tan afectuosa.

-Tuve tanto miedo. Siguen persiguiendome, no me dejan en paz- Negó con la cabeza varias veces al hablar, no pudiendo comprender por qué tenían tanta obsesión en ella.

-Se quien te busca- Dijo de repente, logrando que ella lo mire sumamente interesada.

-Dime quien es, necesito saberlo- Suplicó con la mirada llorosa. Si iban por aquella persona, todo su calvario terminaría.

-Se llama Koga, jefe de una mafia. Se donde se encuentra, pero debes estar segura si voy- Informó con voz ronca, ya que la cercanía con la humana lo volvía loco.

-Entonces llévame contigo. Se que estaré segura a tu lado, y prometo que no te estorbare, por favor- Pidió en voz baja, acariciando la mejilla de su protector para persuadirlo.

-Todo lo que quiero es mantenerte segura- Dijo sin tener demasiada confianza en llevarla a un lugar como ese.

-Y yo todo lo que quiero es que esto termine- Se acercó más a él, tratando de convencerlo, no dándose cuenta de todo lo que le hacía al daiyokai por dentro.

-Bien- Accedió a regadientes, estando un poco molesto consigo mismo al ser tan débil ante ella.

-¡Que bueno!, entonces iremos los tres juntos- Apareció de la nada Naraku, colocándose en medio de estos dos para separarlos.

-¿Hace cuanto estabas espiando y escuchando?- Preguntó confundida la muchacha- ¿No te habías ido?- Estaba sumamente confundida.

-No hace mucho- Apoyó un brazo en el hombro de ella- Y si, me fui. Pero me aburrí a los pocos minutos- Informó con menos animo- Pero saben, arruinar su momento me sacó un poco el aburrimiento, lo tratare de hacer más a menudo- Sesshomaru gruño levemente al escucharlo y Kagome solo suspiró, soltando una pequeña risa.

-No puedo odiarte siquiera un poco- Susurró con una sonrisa- Muy bien, me iré a mi cuarto. Nos vemos luego Sesshomaru y arruinador de momentos- Con la misma sonrisa se alejó de ese par.

-Sigues desagradandome- Comentó el daiyokai molesto.

-Mi niño, se que me amas- Se encogió de hombros con una sonrisa malvada- Además, no puede desagradarte alguien que besaste- Dijo con la sonrisa más grande.

-¿En que momento...?- Sus palabras fueron cortadas al sentir algo cálido sobre sus labios, pero al siguiente segundo ya no estaba.

-¡Soy una damisela afortunada!- Gritó imitando la voz de una mujer, mientras comenzaba a correr nuevamente por su vida.

....

La mujer de cabello azabache suspiró, estando un poco cansada por el largo y horroroso día. Solo quería tomar una ducha e irse a dormir para tener más energía para el drama que le esperaba al día siguiente.

Entró al baño del segundo piso con tranquilidad, manteniendo su bata blanca un poco suelta. Sus auriculares aun estaban en sus oídos, escuchando música a todo volumen, así que no le presto demasiada atención a su alrededor.

Luego se sacó su bata al momento de quitarse sus audífonos, escuchando finalmente el agua de la ducha golpeando con la piel de una persona.

"Ay, por dios"

En cuanto quiso agacharse para tomar su bata nuevamente ya que se encontraba desnuda, la puerta corrediza de cristal fue abierta abruptamente, revelando el cuerpo desnudo, mojado y musculoso de su protector.

-Kagome- La nombró con voz ronca y rasposa.

"Diablos"

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-Eliset.

|Adoro hacer de esa forma a Naraku|

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora