Capitulo 1

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Después de tanto tiempo, por fin mañana regreso a corea. Aunque después de que me dieran la noticia de que tendría citas arregladas con diferentes hombres para elegir a mi futuro marido, las ganas de volver se esfumaron como el humo de un cigarrillo.

- ¿Estas molesta? -me pregunta mi abuelo, quien tocaba mi hombro. Pues estaba de espaldas a él, mirando por la ventana de la habitación.

-No, solo que no entiendo porque tomaron esa decisión. La verdad no sé si podré hacerlo, también tengo que familiarizarme con la empresa y eso de ir de cita en cita, no creo poder seguir el ritmo.

-Lo harás, no por nada has logrado levantar la galería.

-Eso es algo que mi padre considera como un juego.

-No lo veas de ese modo. Quería poner a prueba tus habilidades y mira que lograste hacer de ella todo un éxito.

-Ella misma lo hizo, es un gran lugar.

-No antes de ti.

-Pero aun así, él quiere que elija un marido. No cree en mí.

-No es así, princesa. Lo que pasa es que ahora que tomes el control habrá muchos hombres que intentaran acercarse a ti, no todos con buenas intenciones. El mundo de los negocios es traicionero y se mueve por los intereses.

-No soy una niña, ni una tonta, abuelo.

-Lo sé, pero también está el consejo, son unos viejos como yo y tienen creencias viejas. Aun dudan que una mujer pueda llevar el mando.

-Tengo la capacidad -Claro que la tenía, desde muy pequeña me habían preparado para tomar el legado familiar. No tuve una vida normal, pues al ser hija única, mi padre invirtió todo su tiempo en prepararme. Estando consciente de la desventaja que significaba ser una mujer. Cambie las muñecas por informes, los juegos por proyecciones y las ilustraciones de cualquier chica por el interés en los negocios.

-Eso lo sabemos pero, no olvides a Hwa -Hwa, el hijo del otro socio que manejaba la mitad de la empresa. Quien disputaba el puesto y control del imperio que nuestros padres habían logrado construir.

-La última vez que lo vi, tenía 15 años, ahora debe ser un hombre -comente. Recuerdo que siempre fue un tipo extraño, pero muy tranquilo. A diferencia de su primo Kang Joon, quien era un demonio, que siempre me molestaba en las reuniones. Sin duda lo vería de nuevo.

-Así es, también se ha preparado muy bien.

-Y tiene una ventaja, todo este tiempo ha estado trabajando en la empresa -por deseos de mi padre, fui enviada a París, donde trabaje dirigiendo una vieja galería de arte. La cual logre levantar y colocar como una de las mejores y más visitadas. Pero Hwa había permanecido trabajando en la empresa. Es decir, tenía cierta ventaja.

-Eso no es del todo cierto. Lo que si es cierto, es que necesitas un hombre que te respalde. De esa forma no importara que Hwa también este ahí.

-Supongo.

-Tú no te preocupes, tu madre y tu tía se están haciendo cargo de seleccionar los candidatos.

-Creo que eso es lo que me preocupa.

-Jajaja... tienes razón princesa -ambos reímos, pues mi madre y mi tía eran todo un caso. Mujeres de elite con ideas algo exóticas. No quería imaginar la variedad de hombres que elegirían. Los cuales tendrían que tener un perfil intachable, cero mujeres y antecedentes vergonzosos. Eso sí, con mucho dinero en la cuenta bancaria. Hombres como esos solo podían ser hijos mimados.

-Prefiero no pensar en eso -dije. Pues podría cambiar de idea y no volver a corea.

A la mañana siguiente, aborde el primer vuelo rumbo a Corea, donde conocería al perfecto prometido, el hombre que sería mi marido. Un vuelo sin muchos contratiempos, llegamos a tiempo y al llegar mi madre y mi tía Priscila ya me esperaban.

El perfecto prometido¡Lee esta historia GRATIS!