Capítulo 9

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Masacre

-Tranquilitos se ven más bonitos- Dijo Kagome con una sonrisa, viendo como los dos hombres estaban sentados de brazos cruzados frente el escritorio, manteniéndose a raya- Básicamente los cite aquí para hablar sobre sus problemas. Hoy seré su psicóloga- Los dos muchachos la miraron como si estuviera loca al escucharla.

-Tu broma me agradó bastante, continúa así, cariño- Intentó huir tras decir aquello.

-No estoy para juegos- Sesshomaru hablo con neutralidad, siguiendo al semidemonio.

-Claro, no puedo obligarlos- Dijo Kagome viendo como Naraku abría la puerta- ¿O si puedo?- Se preguntó divertida, llamando la atención de los demonios, los cuales frenaron y se dieron la vuelta tras haber captado su atención- Podría quitarte el trabajo que posees, Sesshomaru, además de poder usar mi poder y hacerte buscar por la policía a donde vayas- El daiyokai frunció el ceño, no sabiendo que tanto sabia sobre él y como lo sabia, pero no quiso arriesgarse, así que se acercó y volvió a sentarse sin decir palabra alguna, no queriendo admitir que había sido manipulado por su humana.

-¿Qué tienes para mi?- Levantó una ceja interesado.

-¿Un ser sobrenatural y peligroso que maneja varias empresas?, Eso no se verá bien en tu reputación, tampoco para todo lo que tenga que ver con la policía, ¿Tú que crees?- La sonrisa de Kagome se agrandó al ver que Naraku se acercaba y se volvía a sentar al igual que Sesshomaru.

-Creo que sabes más de lo que aparentas y eres muy astuta- Confesó un poco interesado en la mujer- ¿Qué quieres de nosotros?.

-La verdad- Su sonrisa desapareció, siendo reemplazada por una gran seriedad- ¿Por qué me mintieron?- Preguntó con el ceño fruncido.

-Jamás lo preguntaste- Respondió Sesshomaru, mirándola con atención.

-Porque confiaba en ustedes. Creí que lo poco que me habías dicho era suficiente- Le habló al hombre de ojos dorados con confusión- Y tú, creía que eras un humano ordinario como yo- Está vez le habló al semidemonio, sintiéndose completamente estafada.

-¿De verdad confiabas?, ¿Entonces como sabes todo sobre nosotros?. Creo que nos estás acosando desde que llegamos- Trató de sacar conclusiones coherentes.

-Eso no importa- Quiso volver al tema- Me estuvieron ocultando cosas muy serias. Hasta hace poco me entero que tengo un prometido y un protector que son asesinos profesionales de alto rango, los cuales son los primeros en la lista de los más peligrosos- Naraku se rascó la cabeza, un poco apenado de ser descubierto, y Sesshomaru solo cerró los ojos.

-Detalles- Dijo el daiyokai al querer minimizar el drama.

-¡¿Y te atreves de decir que son pequeños detalles?!- Gritó sorprendida al ver que se tomaban con gran tranquilidad todo.

-Lo de tratar de arreglar nuestros problemas fue una mentira desde el principio, ¿Verdad?- Preguntó Naraku al acordarse de sus palabras minutos atrás.

-Básicamente- Infló un poco sus mejillas al responder.

-Que mal, ya le estamos contagiando la mentitis aguda- No pudo evitar bromear ya que era parte de su personalidad, aligerando notablemente el ambiente- ¿Será que te lo contagie cuando nos besamos?- Preguntó fingiendo sorpresa, viendo como el daiyokai mordía el anzuelo.

Kagome quiso interrumpir, sabiendo que esa broma terminaría mal, pero decidió callar y disfrutar del show, ocultando una pequeña sonrisa.

-¿Beso?- Abrió los ojos con rapidez, frunciendo el ceño.

-Si, desde que llegue le doy el beso de buenas noches. Sus labios son tan dulces...- Se acarició los labios intencionalmente.

-Cállate- Frunció aun mas el ceño, conteniendo sus ganas de golpearlo.

-Estoy ansioso por hacerla mía- Hubo un poco de verdad en sus palabras, pero la muchacha no se dio cuenta. Naraku se relamio los labios al decirlo, y eso fue la gota que rebasó el vaso.
Lo único que hizo en ese momento fue correr a gran velocidad, escapando del perro endemoniado- ¡Me gustó la sesión!- Gritó mientras huía, siendo perseguido por Sesshomaru.

"Ellos... Escaparon" Respingó.

.....

Kagome salia de la oficina de su madre suspirando, pensando que esos dos hombres peligrosos parecían unos niños aveces. Pronto paró su caminar y observó a su alrededor, escuchando un suave llamado de su nombre, no sabiendo de donde provenía.

"¿Me estaré volviendo loca?"

Luego de ese pensamiento, sus confusiones fueron resueltas al sentir unos brazos salir de la oscuridad de un pasillo que no era usado casi nunca. Fue arrastrada hacia aquel lugar, siendo estampada contra la pared y atrapada entre el cuerpo de un hombre.

Desesperada gritó, tratando de escapar de las garras del desconocido, pero era inútil, ya que él era mas fuerte que la dama. Pareció asustarse un poco al escucharla gritar, tal vez porque creyó que no lo haría, pero la situación estaba complicada en ese momento y debía calmarla para no ser encontrado, pero ella al parecer no quería escucharlo, así que no tuvo más opción que sellar sus labios con un beso forzado.

Al principio ella se resistió, pero poco a poco fue cediendo, sintiendo que ya había besado esos labios, pero no podía recordar. Lo que pareció ser un beso para solo callarla, se volvió un beso más profundo e intenso, pero algo la abatió completamente mientras besaba a aquel hombre.

El candado se oxidaba, haciendo un tintineo una vez más.

.....

-Lo lamento tanto, Kikyo- Susurró el híbrido, dejando fluir varias lágrimas, aun sosteniendo la espada que le había incrustado a su amada.

-Está bien- Le sonrió calidamente como siempre lo había hecho aunque estuviera muriendo- Te perdonaré siempre- La sangre de su herida siguió fluyendo, sabiendo que las palabras que diría a continuación serian las últimas, pero aun así acarició la mejilla de Naraku con suavidad- Te amo, mi híbrido- Tras decir eso cerró los ojos y se desplomó en los brazos de Naraku, el cual todo lo que hizo fue sacarle la espada y llorar mientras la abrazaba.

....

Kagome se separó rápidamente del hombre, sabiendo en ese momento que era Naraku por sus brillantes ojos rojos. Pero eso no la molesto ni desagrado, simplemente la sorprendió y desconcertó, no sólo por el beso, si no también por la extraña visión.

"Tú mataste a Kikyo... Pero, ¿Quién es Kikyo?"

-Debo tomar aire- Se apresuró a decir, saliendo de los brazos del semidemonio con prisa y caminando rápidamente hacia un balcón cercano.

Naraku salio de su escondite y miró a la dama tomar aire, al parecer sintiéndose un poco sofocada, y él se culpó por ello. En cuanto iba a acercarse para pedirle perdón, se quedó parado a dos metros de distancia al ver como nueve hombres aparecían de la nada y tomaban a la joven, manteniéndose al tanto de que Naraku también estaba allí.

-Solo queremos llevarla con tranquilidad, es mejor que no te metas- Le habló en cuanto le colocó una navaja en el cuello y la tuvo delante de él como escudo humano.

Los ojos de Kagome miraron a Naraku fijamente, pidiendo ayuda a gritos en su interior, no sabiendo que más hacer al estar paralizada del miedo.

"Sesshomaru, ¿En donde demonios estas?" Pensó Kagome, sabiendo que la única esperanza ahora era Naraku.

-Kagome, es mejor que cierres los ojos- Sus ojos rubí brillaron, pero aun así mantuvo su postura elegante, pareciendo un demonio de alta clase. La chica se sorprendió al verlo por primera vez tan serio.

"Esto será una masacre"

......................

-Eliset.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora