A la muerte de don Rafael Navarrete

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Con boina y un bastón,

la astucia en la cabeza,

y su viveza en los ojos,

para mí eras mi abuelo.


Me enseñaste grandes cosas del campo,

de la naturaleza.

¡Qué días! 

Qué días tan preciosos,

que me llenaban de gozo.

Qué días tan preciosos,

cuando sólo era un mozo.


Día 13 de mayo,

cumpliendo yo 20 años,

tú ahora te me vas,

y algo dentro de mí se muere,

y algo dentro de mí ya no está,

pero yo aún te veo.


Con boina y un bastón,

la astucia en la cabeza,

y su viveza en los ojos,

para mí siempre serás mi abuelo.

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