Capítulo 7

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Enfrentamientos

-No eres tan malo como muchos dicen- Le sonrió, viendo nuevamente el paisaje. Él corazón del semidemonio latió rápidamente por unos segundos, para luego volver a la normalidad.

-Si, supongo que si. Muchos juzgan sin siquiera conocer a la persona- Sonrió un poco al recordar el pasado.

.....

-¡Eres una sacerdotisa!, ¿Cómo debo creer que no me lastimaras más?- Preguntó desconfiadamente desde la rama de un árbol.

-¡Eres como un niño!- Se quejó la mujer- Solo quiero curarte, tal vez no nos llevemos muy bien con los demonios, pero eso no significa querer aniquilar a todos- Respondió cruzándose de brazos. Él suspiró, decidiendo bajar y ver a la muchacha de hermosos ojos marrones y cabello azabache, la cual le sonrió contenta.

-Solo bajo porque mi herida es grave, no confío tanto en ti- Se sentó rendido en el césped, siendo seguido por la sacerdotisa.

-Lo se, la confianza se crea con el tiempo- Sacó algunas plantas medicinales de su cesta, al igual que vendas.

-¿Por qué no me ves como un monstruo?- Frunció el ceño al sentir las manos de ella analizando su herida.

-Los monstruos son humanos también- Susurró estando concentrada- Además, aveces los monstruos tienen los deseos más nobles- Aquello, junto con la mirada de ella, logró que su corazón latiera con fuerza. En ese entonces no era más que un híbrido novato que había sido convertido hacia poco tiempo- En fin, soy Kikyo. ¿Cual es tu nombre?.

-Naraku- Fue lo único que pudo responder, sintiéndose levemente nervioso de repente.

.....

-Muchos creen que soy un monstruo- Apretó los dientes, estando un poco molesto, pero pronto se calmó al sentir una mano cálida tomar la suya.

-Los monstruos son humanos también. Además, aveces los monstruos tienen los deseos más nobles- Copió las palabras de su antigua amada, mirándolo de la misma manera que ella lo había hecho.

"Emana su misma calidez... Pero tú, Kagome, eres mucho más pura que ella".

"Naraku, realmente estaba equivocada de ti. Eres un buen hombre, solo que estas herido"

De repente, Naraku escuchó un suave ruido de una brisa, pero no era cualquier brisa. Inclinó su cabeza rápidamente, y aquella cosa filosa le cortó levemente la oreja. Kagome al darse cuenta de ello se giró al igual que su prometido, encontrándose con los ojos rojos de su protector.

-Aléjate de ella- Gruñó, estando fuera de sí.

-No creo que quieras empezar una pelea con Kagome en medio- Trató de hacerlo razonar, ya que tener que la dama allí seria peligroso. La bestia domino completamente a Sesshomaru, ya que sus ojos se convirtieron en rojos con celeste- O tal vez si- Susurró, observando de reojo la altura en la que estaban y calculando algo, mientras escuchaba los regaños de Kagome- Bien, esto tal vez te raspe un poco, pero será más seguro que estar aquí con nosotros- Alzó a Kagome en brazos y sin delicadeza alguna la lanzó desde el techo, asegurándose de que caiga en los arbustos.

-¡Kagome!- Gritó ir tras ella, pero fue detenido por el semidemonio.

-Estas demasiado descontrolado ahora, así que hasta que te calmes, serás mi responsabilidad- Lo empujó con fuerza al terminar de hablar, logrando que se golpee contra una pequeña pared que había allí, agrietandola un poco.

-Tú quieres quitármela- Dijo molesto en cuanto se enderezó, sacando un arma, para dispararle en el hombro y pierna, lo cual al tomarlo de sorpresa, le dio, logrando que haga una mueca, sufriendo un poco.

-No lo negaré- Susurró con esfuerzó, luego las balas cayeron y las heridas se cerraron- Pero te diré algo, si tú haces trampa, yo también lo haré- Ambos corrieron para golpearse.

Naraku fue golpeado en el estómago y lanzado por los aires, lo cual logró que caiga en el jardín intacto por su buen equilibrio. Yako tiempo después apareció, y el semidemonio se limpió la sangre que había salido por su boca.

-Auch- Sonrió levemente, volviendo sus ojos en un rojo intenso, mientras tomaba un filoso cuchillo de su saco y se lo enterraba en la costilla de su oponente al tener la oportunidad- Duele, ¿Verdad?- Susurró al vengarse de las dos balas. Luego dio un salto hacia atrás, un ver que Yako sacaba su látigo venenoso.

-Te pudriras, Naraku- Dijo con voz ronca.

-Dos pueden jugar a eso- Sus tentáculos salieron de su espalda, manteniéndose de pie frente a frente.

-¡Ya basta!- Kagome gritó con gran enfado. Sacando de su trance a ambos. Sesshomaru volvió en si, guardando de látigo, al igual que Naraku.
Ellos se dieron una ultima mirada de enemigos y observaron a Kagome con atención- Estoy muy decepcionada. Sesshomaru, perderás tu cargo como mi protector por todo un día, no te quiero cerca de mi. Y tú, Naraku, te creí más serio. En conclusión, o se vuelven amigos o no me ven más- Se alejó con rapidez luego de eso, sintiendo una gran furia dentro por lo inmaduro que eran ambos.

Mientras tanto su madre río al ver todo el show desde lejos.

-Kagome, tienes a los dos asesinos más poderosos muriendo por ti y los regañas como unos niños. Eres tan inocente- No pudo evitar volver a reír.

"La pregunta ahora es, ¿Qué harán ellos a partir de ahora para ganar tu corazón y no matarse en el intento?"

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-Eliset.

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Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora