Capítulo VIII

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- ¿Lista Griffin? ¿Estás mejor? - la morena preguntó con una mirada comprensiva.

- Mejor que hace media hora, si, pero no lo suficiente como para salir a hablar con Lexa de manera civilizada.- dije con tono de broma, pero sin duda alguna, Raven y yo sabíamos que no era más que la verdad.

Salimos de baño tranquilamente, tomando asiento en el sofá de la habitación, donde hace tan solo un día había compartido con su hermana tan incómoda conversación sobre lo que la otra causaba en mi.

- Lo entiendo, aunque no creo que mi hermana lo haga, es más, justo ahora debe estar dando vueltas por el corredor de al lado, tratando de mantener la calma y no golpear a tu guardia. - señalaba a la puerta sobre su hombro con el pulgar.

- De verdad me resulta sorprendente, Lexa está al borde de la locura y literalmente llevamos un día de conocernos...- una vez que pronuncié esto, mí mente entró en razón, esta Alfa de ojos del color del prado en verano, había ocasionado lo que nadie nunca había logrado, además de adelantar mi celo, y ni siquiera llevábamos una semana de conocernos... Las únicas explicaciónes que esto podría tener eran:
O Lexa me hechizó o había una mínima posibilidad de que... La leyenda de los destinados no fuese tan descabellada... Me inclinaba más por la primera opción.

- Ciertamente, pero tampoco es de extrañar, cualquier cosa que esté sintiendo Lexa por ti justo ahora es motivada por la pasión características de un alfa joven, mi hermana jamás se ha visto en esta situación con otra Omega, por lógica, debe sentirse totalmente extasiada con todo esto, emociones demasiado fuertes, su alfa te asumió como su responsabilidad, el impulso de cuidarte es fuerte, aún sin formalizar un compromiso.- dijo la mujer de piel canela con voz calmada.

- Supongo que tienes razón, no es como si yo hubiese estado enamorada locamente de un alfa o de cualquier persona antes, es extraño para mí... - dije un poco pensativa, quizá Raven tenía razón, quizá estaba exagerando un poco, pero, ¡maldita sea! Lexa me estaba enloqueciendo, sin duda estaba afectada con su presencia, particularmente mi Omega.

- En fin, Lady Griffin, lamento ser tan indiscreta, pero si alguien está preocupada es Lexa, quiere saber cuándo podrá salir de sus aposentos... A pesar de no saber nada al respecto, estoy segura que mi hermana no es tan lenta como pensábamos. - comentó sarcástica.

- Normalmente mi tiempo dura unos 2 o 3 días, aunque las primeras horas son las más desesperantes, y si consideramos que el celo llegó antes, quizá dentro de un día y medio me encuentre totalmente bajo control. - comenté casi en un susurro.

- Bueno, al menos el tuyo dura menos que el mío, mi celo dura casi una semana, ¡que envidia, maldición! - dijo la joven princesa sarcástica, haciéndome reír como desquiciada.

- ¡Ay Raven!, de verdad me agradas, de verdad hubiera dado lo que fuera por haber venido a la capital antes. - dije limpiando mis lágrimas por la risa.

- Lo sé, lo sé, aunque si hubieras venido antes, seguro tus padres ya te hubieran comprometido con Lexa, gracias a los dioses las batallas internas no dejaban que las situaciones se desarrollaran en su momento, mi hermana peleando junto a mi padre en la guerra no era un escenario agradable. - dijo tomando una pose relajada.

- Ciertamente, no hubiese sido el mejor momento para venir. - La guerra en toda la tierra conocida se desencadenó unos años atrás, cuando recién cumplía 13 años; mientras que en Skaikru, mi familia se refugiaba de las disputas, sin embargo, la capital se encontraba sumida en plena guerra. Lexa, al ser hija del rey, y con los 15 años cumplidos, fué participe de esta, durante 4 años, hasta que fué tomada como rehén durante 1 año, rescatada finalmente por la guardia real, quiénes, prácticamente, fueron el grueso del ejército del rey durante la rebelión contra la corona.
Desde ese momento, aún hizo falta un año más para que al fin de concretase nuestra visita a la capital. (En este punto, Lexa y yo, tenemos 21 y 19, respectivamente)

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