✦𝙘𝙖𝙥𝙞𝙩𝙪𝙡𝙤 𝙪́𝙣𝙞𝙘𝙤.⸙

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- ¡Edward, no!

David corre hacia mí, me quita la navaja y la lanza por ahí, me toma de mis muñecas, de mis sangrantes muñecas.

- ¿Porqué, cariño? Prometiste no volver a hacerlo. - Me dice dulcemente, pero desesperado.

- Prometiste no dejarme, no engañarme... - Hice que me soltara.

- Eso que viste...

- ¿Eso que vi...? - le pregunto, animandolo a seguir.

- Eddie, por favor, no empieces...

- ¿Qué no empiece? Me dejas todos los días sólo para poder irte con tus amigos. Me quieres, me tocas... sólo cuando tienes ganas, ¿y quieres que me quede callado?

- Yo... Lo siento, cielo... - Me mira con esos ojos de ❝no me dejes aquí solo,en la oscuridad de mi sucia mente, tu eres mi unica luz❞.

Comienzo a sentir pena, a sentir ganas de perdonarlo y volver a sus brazos. Pero no, no puede ser así.

- Jodete, Roth. - exclame mientras tomaba mi abrigo y unas vendas rápidamente. Salí de casa.

- ¡No es lo que piensas, Eddie! ¡Puedo explicarlo!

Oigo que grita mientras yo me alejo en mi bicicleta.

- ¡Vuelve, por favor!

Muerete, por favor.

Aquel dieciséis de septiembre, cuando nos besamos, dijiste amarme, dijiste que jamás me dejarías por nadie, que era el único a quien mirabas y mirarías.

Prometiste no abandonarme.

Y ahora estamos así, tu al final de la calle seguro llamando a tus amigas para darles las buenas, y yo conduciendo una vieja bicicleta en un barrio desconocido, en medio de la nieve con mis muñecas lastimadas por tu culpa.

Voy maldiciendote tanto, que me distraigo, y caigo en el frío de unos tachos de basura, provocando un gran estruendo.

- Mierda - suelto mientras me intento levantar, pero al apoyar mis manos y hacer fuerza, mis heridas me duelen hasta el alma.

¿Acaso mi alma puede sufrir más?

- ¿Ho-hola? - Oigo una voz conocida.

- Lo lamento, caí de la bi... ¿Sam?

- ¿Edward? - Puedo ver como su confusión se va y una cálida sonrisa aparece en su dócil rostro.

Él es el consejero escolar, hay otros, pero él siempre fue el único en el que realmente pude confiar. Él sabe de mis numerosos intentos de suicidio, de mi relación con David y de los crueles que son conmigo por ser bisexual, y por tener una relación con él, aunque como él es de los populares, a él nunca le hacen nada.

Se me acerca para ayudarme a levantarme, pero cuando roza mi muñeca derecha y gimo, su rostro solo dibuja preocupación.

- ¿Qué es esto, Edward? - Me pregunta, puedo notar el enojo.

No respondo.

Creo que va a golpearme o hacerme más daño del que ya tengo, pero no, solo levanta su cálida mano para acariciar mi mejilla izquierda.

- Lo siento... - susurro.

- Ven, entra a casa. - me dice ya sin rabia, pero si con tristeza.

𝖘𝖎𝖝𝖙𝖊𝖊𝖓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora