Capítulo 5

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Manos extrañas.

Había visto suficientes series y películas cargadas de misterio, sabía perfectamente que mis decisiones podrían o no, marcar no sólo mi vida. Por lo tanto, mis elecciones tenían que ser inteligentes, aquel lado débil no debía relucirse, nada de dejarse llevar por el momento.

No lo tomé como un juego, porque no lo era, tampoco lo creí de lo más común a media noche en Piotet. Se trataba de un chico, una vida, que a juzgar por la apariencia, tal vez de mi edad. Aspecto que no llamó mi atención comparado con otros.

Haiol, se veía tan mal a simple vista, los golpes iniciaban desde su pecho, algunos moretones cubrían sus hombros hasta llegar a su clavícula, en la cual existían ciertos cortes que por supuesto me hicieron pensar en distintas realidades, tales como la miseria y la crueldad humana.

El cabello, cielos, ¿qué le sucedía al chico? Su cabeza era otro horror que incluía un olor que para nada hacía feliz a tu nariz, ojo, eso sí, era único. Necesitaba un buen corte, una ducha le caería de maravilla no solo a su cabeza.

—Olvidé que los huesos pueden llegar a pesar más que la carne — un suspiro profundo, fue todo lo que di al quitar sus brazos de mis hombros. Sacarlo de la estación fue complicado.

Su pecho subía y bajaba, una extraña tos escapó con algunos efectos acuáticos de la mano, era tan extraña que me alertaba más, ¿Y si era un zombie? Bueno, piel pálida, ojos enrojecidos...

—Yo fui — me atemorizó su voz, baja y helada. En un buen equilibrio.

—¿Tú qué? — miré fijamente sus ojos verdes claros, mantuvimos el contacto visual así por unos minutos, acompañados del silencio.

Habíamos logrado salir de la estación con vida, supuse algo de victoria. Desconocía por completo del siguiente paso, tal vez podría ser tan malo o bueno que me asustaba caer al darlo.

Elegir llegó a convertirse en algo tan enigmático para mí. Y aún no entendía por qué me incluía en la operación "ayudando a Haiol" Después de todo, él era un desconocido.

Acababa de romper una de las reglas que mamá se esforzó en crear para proteger a su pequeña Dagna, la chica que ahora está lejos de los márgenes de la obediencia. Y tiene contacto con gente que no conoce.

—Los cortes eléctricos, los provoqué yo al escapar del sótano.

¿Qué el qué?

Pasé mis manos por la parte de atrás de mi cuello, tenía que estar bromeando ¿un sótano? Pero qué clase de estación era esa. ¿Tenía poderes telepáticos?

— A ver — ordené mis locas ideas, cuatro pasos hacia atrás fueron justos para sentirme cómoda, un poco lejos de él —, ¿Eres un experimento científico Haiol? ¿Por qué asesinaste a ese tipo odioso? En su silla había una mancha...

— Cuando te vi, creí que podías ser diferente — sus labios delgados, formaron una sonrisa triste—, estás juzgando mal. No asesinaría, al menos no en éste estado, sólo mírame, y dime cuánto falta para que me rompa de una vez por todas.

Un punto a favor de Haiol.

—Lo siento, ambos queríamos salir de la estación, bien ¡Ya lo logramos! No pienso involucrarme más, tampoco quiero saber qué te pasó — si quería — los problemas en cuerpos andantes como tú y las chicas curiosas como yo, tienen finales trágicos a causa de la unión.

—Tuviste la oportunidad de correr y no lo hiciste, elegiste quedarte con las heridas, conmigo. No lo ocultes, algo tuvo que conmoverte para tomar más que mi mano y estar aquí — sonrió abiertamente —, conmigo.

Estación Holbein © [Completa ✔]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora