El amor juvenil

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Marina llevaba ya un tiempo buscando un gesto de Fernando.

Ellos eran la pareja perfecta, además de tener gráciles figuras, tenían un corazón noble que cada día crecía gracias a su mutuo amor.

Fernando no se atrevía a tocarla más allá de unos besos y abrazos. Ella le parecía una belleza, una belleza delicada, cómo una flor en crecimiento, no quería dañarla de ninguna manera y estaba dispuesto a esperar.

El tema es que Fernanda empezaba a sentir que al final no le gustaba, veía como las demás parejas vivían relaciones más intensas y aunque ella era una joven atenta, sencilla y delicada, creía que ya estaba en el momento preciso para entregarse a su amor.

El tiempo transcurría lentamente para ambos. Sin quererlo, poco a poco comenzaban a alejarse.

Un día, Marina dijo - "Es que ya no me quieres, acaso hay alguien más, dímelo por favor" - con lágrimas en los ojos.

Fernando, sorprendido, contesto: "pero por qué piensas eso Marina, amor mío, si yo te amo con todo mí corazón, ¿acaso necesitas más demostraciones de afecto?"

Marina: "Sólo necesito que me digas que me ames y que nos amemos, ya es el momento y si lo dejamos pasar, nos alejaremos más y más el uno del otro".

Fer: "Yo... a veces me siento obnubilado por tu delicada belleza, siento que sí intento tocarte, te estoy ultrajando de alguna manera".

Mar: "No, porqué dices eso mí amor, no somos niños, nuestro amor es hermoso y creo que ya estamos en el momento perfecto para llegar más lejos... físicamente hablando... es lo que más deseo.

Siguieron algunas palabras de amor y de afecto sincero, para abreviar, esa noche, sin culpas, sintieron ambos el verdadero placer del amor... y fue perfecto, pues al otro día, se despertaron juntos... para siempre.

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