11. C

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Noa 

Revise y limpie cada mesa de la cafetería, cada rincón de la cocina, y trataba de encontrar una buena música para el ambiente en el televisor que tenemos en la pared, cerca de las mesas.

Pero nada de eso mantiene mi mente ocupada, no puedo pensar en más nada que mis hijos. Cada vez que suena la campana de la entrada, tengo esperanzas que sean ellos. Ya me entere de la trágica noticia que ocurrió en su escuela, y se supone que debieron haber llegado a casa. Me entere solo veinte minutos después que se fueron, y me quede otro rato más, esperando verlos pero ya se hacía tarde y tenía que trabajar.

La campana suena otra vez, pero no dirigí mi atención a ella.

— ¡Jefa! — exclama una voz. Deje de limpiar y veo a Danielle.

— Buenos días, querida — salude con una amable sonrisa — ¿Alguien está cuidando a Mac?

— Oh, sí, mis padres — contesta aliviada

Mac es su pequeño hijo de tres años. Conozco a Ana desde hace cuatro años, es solo una muchacha de veinticinco, fue difícil para ella salir embarazada, aún no había terminado la universidad y tenía miedo de sus padres. Pero pudo arreglárselas.

— ¿Y los trillizos?

— Bien, muy bien, gracias.

Y así transcurre mí mañana; atendiendo, contando cada postre, tratando de ignorar a algunos clientes odiosos y hacer solo mi trabajo y entablando amables conversaciones con otros.

Cuando ya solo queda una pareja de adolescentes, la campana suena. No me impresiono, a veces vienen algunas personas cuando casi cerramos, y generalmente piden solo un café.

Veo a Danielle, con esperanzas que atienda, pero esta ocupada con la pareja.

El ultimo cliente es una persona encapuchada, su chaqueta es blanca, y por la forma de su cuerpo deduzco que es hombre. Saco mi libreta del bolsillo de mi falda y voy con el.

— Buenos días, ¿puedo servirle en algo? — pregunto con la voz mas simpática

Levanta su mirada y me congelo al ver quien es.

— ¿Jeff? — empiezo a temblar — ¿Qué haces aquí?

— Ven conmigo, ahora.

Por el tono de su voz, algo malo estaba ocurriendo. Mis hijos volaron a mi mente.

— ¿Qué ocurre?

— Que vengas conmigo — ordena autoritario, pero no causa efecto en mi

Me acerco a su rostro.

— Dime que pasa, no caere en ninguna trampa — murmuro entre dientes

— Es... Slenderman — su voz se quiebra al nombrarlo

No lo pienso mas, recojo todas mis cosas y dejo a Danielle a cargo. Me monto en mi auto con Jeff, camino a la cabaña. Lloro al pensar que pudo haber pasado, siento una mano en mi pierna. Veo a Jeff y sus ojos transmiten lastima. Nada bueno.

Aparco lo mas rápido posible, dejo mis cosas y corro al bosque, siguiendo a Jeff.

Llego y todos los creepypastas están a fuera. Se ven melancólicos, deprimidos, al verme, sus miradas se ven mas tristes aun. Jane se me acerca y me abraza, pero yo no ella, deduciendo que pasaba.

— Lo siento mucho, Noa... —dijo acariciando mi cabello. Se quita su máscara y veo su rostro quemado, y sus ojos irritados, rojos. Me hacen querer llorar.

Sangre asesina. ||3ra temporada||Where stories live. Discover now