XII: El refugio

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Me desperté muy temprano al día siguiente. Eran las 6:30 A.M. y apenas había amanecido, por lo que aproveché para entrenar un poco hasta la hora de marchar hacia la casa de Ryuuga, pero no sin antes desayunar.

Preparé un desayuno al estilo estadounidense pues, por mucho que viviese en Japón me encantaba la comida de EE.UU., huevos fritos, bacon y zumo de naranja, y tras terminar de comer fui corriendo a entrenar hasta las 9:00 A.M.

El tiempo pasó volando, practiqué mis habilidades de movimiento y creación de portales y, antes de que pudiese darme cuenta, la hora de irme se había pasado. Eran las 9:10 A.M. y tardaba cerca de 15 minutos en llegar a casa de Ryuuga, por lo que en lugar de correr decidí utilizar el teletransporte a larga distancia ya que, aunque me agostase físicamente, iba a tener varios días para descansar desde la nave.

Subí hasta el tejado de mi casa y, utilizando el teletransporte desde allí, me moví hasta la torre más alta que encontré, para poder llegar rápidamente a casa de Ryuuga.

Al llegar me di cuenta que mis amigos estaban esperándome, todos menos Ai, la cual no dejaba de moverse de aquí para allá buscando fallos y arreglando todo lo que estuviese en su mano. Les saludé y nos dispusimos a embarcar en nuestro viaje, entramos en la nave y cada uno se dirigió a preparar su habitación.

- Les habla la capitana Ai desde el centro de mando - dijo a través de los megáfonos con voz graciosa -, recomendaría a los pasajeros que se agarren a cualquier superficie sólida, el despegue va a ser movidito - acto seguido despegó, provocando un terremoto en el interior de la nave - vamos a entrar en la velocidad de la luz, espero que no os mareéis - terminó por decir.

El viaje duró 5 días enteros, en los que aprovechamos para crear estrategias de combate, entrenar y conocernos mejor. A la mitad del quinto día de viaje divisamos el planeta Hitotamashii, una esfera de color azul mate, de la mitad del tamaño de la Tierra, pero con una gran variedad de luces. Al entrar en su atmósfera me percaté de que el lugar era muy parecido al planeta Tierra, pero sin continentes separados, se encontraba en una especie de pangea, todo el enorme continente existente estaba lleno de luces, de color anarangado, y enormes rascacielos, sin embargo había algo que destacaba entre lo demás: en el centro del continente se veía desde lejos una enorme cúpula llena de luces y vegetación, completamente diferente a su alrededor, cosa que llamaba mucho la atención. Supuse que era el lugar donde se hospedaba el Emperador R.

Comenzamos a posar a las afueras de la ciudad más cercana a la cúpula, cerca de una enorme casa.

- Ai - dije yo -, ¿no crees que deberíamos buscar un lugar más discreto donde dejar la nave? Como nos vea algún guardia dará la alarma contra intrusos.

- Tranquilo, este lugar no es lo que parece - me contestó sonriente

Al acercanos a esa casa entramos en algo parecido a otra dimensión, probablemente creada por el mismo hechizo que la nave de Ai, dentro de la cual había un enorme bar del que entraban y salían personas sin parar.

- Este lugar es llamado "El Refugio" - nos contó Ai -, y es algo así como una casa para los demonios que están en contra de las órdenes del Emperador R., quizás aquí encontremos nuevos compañeros para nuestro ataque. Adelante, pasad - dijo entrando y dejando la puerta abierta trás de sí -. ¡Hola chicos, he vuelto! - exclamó con enorme entusiasmo, a lo que los demonios contestaron con aplausos y vítores.

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