XI: La última prueba

93 13 3

La batalla fue larga y complicada, Ai y Ryuuga atacaban como si se tratasen de una única persona, sus movimientos eran rápidos, coordinados y, sobre todo, efectivos. Al principio me costó adaptarme a su velocidad, pues era muy diferente a la velocidad con la que peleaban en los entrenamientos, hasta que aproveché para utilizar las sombras para moverme, logrando teletransportarme a diversos lugares, evitando que me atacasen. Cuando comencé a esquivar todos sus ataques empecé a buscar defenderme de ellos en lugar de huir y contraatacar, para ello utilicé escudos de sombra y las jaulas, el problema es que para esta última habilidad debía concentrarme durante un período breve de tiempo, quedándome expuesto y vulnerable ante cualquier ataque por lo que decidí comenzar atacando a Ryuuga, pues con sus poderes para controlar el aire podría atacarme desde lejos lanzándome cualquier objeto.

Dos de mis amigos se hallaban ante mí, esperando el momento idóneo para atacar. Sabía que no lo haría hasta que no viesen un fallo en mi defensa por lo que lo simulé, esperando que se lo creyesen y así fue, vinieron como rápidos como balas, empuñando sus espadas contra mí. Para lograr que mi estrategia fuese un éxito empleé mis nuevos poderes desarrollados en secreto contra mis amigos, utilicé la sombra de Ai para encadenarla y que no pudiese moverse y la dejé luchando contra un clon de sombra; y para luchar contra Ryuuga saqué mi bolígrafo y lo abrí, haciendo que se convirtiese en una espada y creé una daga de sombra para utilizar en la otra mano.

El combate contra Ryuuga resultó fácil al principio pues ya me había acostumbrado a su velocidad, así que aproveché para bloquear sus ataques con la espada y atacarle con la daga cuando estuviese desprotegido, no obstante, cuando se dio cuenta de mi estrategia cambió su modo de ataque completamente y pasó de atacarme cuerpo a cuerpo a atacarme a distancia, utilizando su poder en las hojas de los árboles. En principio me pareció una bobada así que cuando me lanzó la primera oleada de hojas no me defendí de ninguna manera, dejando así que las hojas me hiciesen cortes profundos e inesperados en mi cuerpo. Al descubrir esto, esperé a que me lanzase otra oleada para utilizar una nueva habilidad que descubrí al luchar contra uno de los demonios que nos atacaron, creé un muro que absorbió todas las hojas y posteriormente lo dispuse creando una cúpula alrededor de su cuerpo, escupiendo todas las hojas contra él, lo cual le dejó demasiado herido para continuar peleando.

La batalla contra Ai fue más sencilla que contra Ryuuga pues ella ya estaba cansada por haber luchado contra el clon de sombras. Cuando la liberé de las cadenas vino corriendo directamente hacia mí sin ninguna estrategia, movimiento el cual aproveché para posicionarme detrás de su cuerpo, esquivando el ataque y proporcionando un golpe en la nuca, dejándola inconsciente.

Mutsuki hizo su mejor esfuerzo por sanarnos de la manera más eficaz posible y en un total de 4 horas y media logró curarnos casi completamente, dejando únicamente algunos pequeños cortes provocados por las hojas en mi cuerpo y en el de Ryuuga.

- Bien hecho Goro - me felicitaron mis dos contrincantes -, se nota que has entrenado muy duramente, has obtenido resultados asombrosos.

- Gracias chicos - sentí que me ruborizaba -, pero no podría haberlo hecho sin vuestra ayuda.

Les abracé, un abrazo largo e intenso, buscando expresarles mi agradecimiento a lo que hicieron por mí durante estos meses.

Después de eso nos dispusimos a terminar de preparar el equipaje para ir a Hitotamashii, iba a ser un viaje largo, por lo que tuvimos que llevar recursos para mantenernos bien alimentados. La nave tenía un conjuro que hacía que, aunque por fuera se viene diminuta, por dentro fuese del tamaño de una casa completa, así que teníamos espacio de sobra en el que descansar estos días.

Al tener todo organizado quedamos en ese mismo lugar el próximo día y nos despedimos. Cada uno se fue por su lugar y yo, antes de volver a mi casa, pasé por el cementerio a visitar la tumba de mi hermano.

- Adiós hermano - le hablé a la tumba, sin esperar respuesta -, mañana iré a Hitotamashii con los demás y vengaré tu muerte matando al Emperador R., te lo prometo.

Tras esas palabras me marché a mi hogar y dormí plácidamente hasta el día siguiente.

My darkest sideRead this story for FREE!