La princesa de hielo.

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-          No te preocupes hijo, hasta luego.

Sebastián corto el pasto para después salir con sus amigos, justo salía de la ducha cuando sonó su celular, era Michael, su mejor amigo.

-          Hey que hay.- dijo

-          ¿Vendrás esta tarde?

-          Tenemos entrenamientos,  amigo.

-          Los han cancelado, quieren la escuela despejada para las de equipo femenil

-          Oh! Hijos de puta, ¿Ahora igual nos quitaran horas de entrenamientos?

-          Eh! Ya déjalo pasar, no le tomes importancia más descanso para nosotros.

-          Es lo único bueno, ¿Vendrás en mi casa a las 5 p.m.?

-          Dalo por hecho amigo ahí estaré.

-          ¡Sebastián tienes visitas!- escucho la voz de su madre.

-          ¡Ya voy!

Sebatían bajo las escaleras mientras hablaba con Michael del rumor de una gran fiesta que se daría esta noche.

-          A que no creerás a quien estoy viendo en la sala de mí casa.

-          ¿Quién?

-          A la mismísima princesa de hielo.

-          ¿A Crawford?

-          Ella mismo, amigo te colgaré luego te cuento.- dijo colgando el celular.

Sebastián observo a la mismísima Lilith Crawford o como el equipo de voleibol le solía llamar “La princesa de Hielo” Lilith hablaba amistosamente con su madre, definitivamente esa chica era caliente, no por algo le había gustado a él y media escuela media poco más de 1.75 una larga cabellera castaña que siempre solía llevar amarrado en una coleta y uno hermoso ojos verdes además de una mirada inocente, pero él sabía que de inocente no tenía nada, le tenía lastima a cualquier chico que intentaba ligar con ella y no se llevaba más que palabras sarcásticas de su parte y si le iba bien salia ileso fisicamente, pero eso era lo que motivaba a los chicos a acercarse el reto de ser quienes cautivaran  a la famosa capitna Lilith Crawford .

Ella sería la chica perfecta para muchos, pero era más que hielo alguien difícil de tratar, el equipo de voleibol femenil habían firmado una enorme enemistad cuando el idiota de su amigo Michael había dicho enfrente de la escuela que ellas apestaban y todos sus intentos de ligue con ella se habían ido a la mierda y las bromas inocentes de él hacia ella en un intento de coqueteo desesperado lo había tomado como ofensa y desde entonces para ella no había dejado de ser un idiota sin sesos como le solía llamar.

Sebastián se acercó hacia donde estaba y pudo percibir por su reacción al verlo que su madre Samantha Crawford le habia obligado a venir Sam como solia llamarle se encontraba a un lado sino supiera que eran made e hija podría jurar que era su muy sexy hermana mayor, definitivamente tenían muy bueno genes.

-          Samantha.- dijo saludando a la madre de Lilith con un sonoro beso en la mejilla, recibiendo una mala mirada de Lilith.

-          Sebastián que gusto verte.- dijo con una gran sonrisa.- Lilith tiene algo que decirte, ¿No es así Lilith?

-          Si ma por supuesto.- dijo con indiferencia.

-          ¿Si y que es?

Tenías que ser tú.(L&S)¡Lee esta historia GRATIS!