La princesa de hielo.

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Sebastián miro el reloj de su mesa de noche eran justo las 10 a.m., expió por su ventana que daba a la ventana de Lilith, vio las cortinas abiertas y a ella aún dormida, en seguida supo que era momento para hacerle una broma, sabia lo mucho que lo odiaba y lo detestable que era muchas veces, tomo su IPhone y su bocinas beats y subió el volumen de la música, bastaron tan solo 5 min para que una enfurecida Lilith se levantara de la cama y él sabía que lo estaba maldiciendo rio ante el resultado de su broma.

Bajo al comedor a desayunar, vio a su madre en la cocina y le dio un beso, desde que su hermana había entrado a la universidad hace 2 años eran solo él y su madre y él la amaba más que nada.

-          Buenos días.- la saludo y se dispuso a ayudarle a poner la mesa.

-          Sebas, podrías ir a casa de los Crawford, y prestarle la podadora, la nuestras se ha vuelto a descompuesto de nuevo.

-          Tranquila, ma, yo la reparo.- dijo guiñándole un ojo.

-           -Claro, ¿así como la reparaste la última vez?

-          Hey!  Casi queda perfecta, debes admitirlo.- dijo levantándose de la mesa.

-          Termina tu jugo

-          Ya voy.

-          Por favor, no hagas enojar a Lilith, no se que le haces, sabes que ella es muy linda deberías invitarla a salir para que se conocieran

-          Ella es la que empieza y mamá amo demasiado mis pelotas ella me las arrancaría si me atrevo a decir un hola y demás y, Hey! Yo quiero tener hijos.

-          Te conozco muy bien. Eres encantador.- dijo apretando su mejilla

-          Está bien, llevaré la fiesta en paz, pero ni te hagas ilusiones con una cita entre nosotros, soy muy joven para ser estéril.

Sebastián salió rumbo a la casa de los Crawford que quedaba justo a lado, eran vecino desde hace 14 años que ellos se habían mudado. Toco el timbre y Marie la de servicio le abrió la puerta la saludo y le dijo que  Ryan Crawford estaba en el comedor.

-          Buenos día Ryan.- dijo acercándose a él, pero la princesa de hielo estaba  a su lado.

-          Buenos días Lili.-  la saludo sabiendo de inmediato que se enojaría por no decir bien su nombre.

-          Vete a la mierda Mills soy Lilith.- dijo fulminándolo con la mirada

-          Lilith! Esos son tus modales.- grito le grito su Ryan.

-          Para un estúpido sin cerebro, si.- dijo parándose y subiendo las escaleras.

El rio al verla todavía con su pijama de animales y sus pantuflas de oso panda que él sabía que ella amaba. Estaba seguro que ella estaría castigada por eso y nada lo hizo más feliz que saber que todo había sido obra de él.

-          Sebastián debes disculpar los modales de Lilith.

-          No te preocupes Ryan, ya estoy acostumbrado también ha sido mi error.

-          ¿Qué es lo que te trae por aquí? Hace años que ya no vienes muy a menudo.

-          Mi madre me ha mandado a prestar le su podadora la nuestra es a descompuesto y el debo podar el pato.

-          Claro, que si está en el garaje, esta es tu casa hijo.

-          Gracias, Ryan la tomaré y más tarde la traigo.

Tenías que ser tú.(L&S)¡Lee esta historia GRATIS!