Edward se levantó más temprano ese día, no por voluntad propia, sino que escuchaba insistentes timbres en su puerta. Condenó al cretino que lo despertó de su profundo sueño. Sacó las sábanas de su cabeza, sus ojos caídos del sueño. Dio un gran bostezo y cuando pretendía levantarse, una pequeña mano agarró su brazo.

-          Quédate- pidió Emma Russel, adormilada.

-          Lo haré, cielo- Edward se agachó para darle un beso corto en los labios, mirándola con cariño-. Luego de romperle la nariz al idiota que toca mi puerta.

-          De seguro es una fan- Emma bostezó mientras se colocaba boca arriba, el enredón cubriendo su cuerpo-. Solo ignóralos.

Edward lo consideró como una posibilidad, pero los timbres se oían tan insistentes que parecía que se trataba de un psicópata y no le dejarían dormir hasta que atendiese.

-          Regresaré pronto.

Cogió su bata de dormir, amarrando bien el cordón a su cintura. Se colocó sus pantuflas y bajó las escaleras, tiempo suficiente para desperezarse. Edward creyó que aquella persona iba a dañar su pobre campanilla. Salió hacia el jardín delantero, abriendo la puerta de entrada. Asomó su cabeza, listo para encarar al idiota que lo despertó a las siete de la mañana un sábado cuando se sorprendió de quién se trataba.

-          ¿Harry?- preguntó Edward, incrédulo.

-          ¡Jesús! Por fin abres la puerta- su mellizo se hizo paso al jardín, cerrando la puerta de hierro tras él-. Por un momento creí que sería descubierto.

-          ¿Q-qué estás haciendo aquí?- exigió saber su hermano sin comprender nada de lo que sucedía.

-          Necesito que me acompañes a hablar con Gemma- contestó Harry sin rodeos, escondiendo sus manos dentro de los bolsillos de su suéter.

-          ¿Qué?- vaciló Edward-. ¿Estás loco? ¿Acaso sabes qué hora es?

-          Por supuesto que sé qué hora es- resopló su gemelo-. Necesitamos resolver esto rápido.

-          Por Dios, Harry ¿No puedes simplemente esperar a que ella te comente algo sobre el tema?

-          ¿Se te zafó un tornillo? Si yo espero por mi hermana, ya ella estará casada y nunca nos daremos cuenta cuando sucedió.

-          Estas siendo muy exagerado- replicó Edward, mirándole con cara de pocos amigos.

-          ¿Qué sucede, Eddie?- la voz femenil de Emma llegó a oídos de ambos. Giraron para ver a la mencionada en su bata rosa, de brazos cruzados, su cuerpo apoyado en el umbral de la puerta de entrada.

-          N-Nada, cariño- contestó Edward, simulando que todo estaba bien. Se volvió hacia su hermano-. Es en serio, Harry, estas exagerando. Podemos solucionar esto otro día…

-          De ninguna manera- rechazó el chico tercamente-. En otro día quizás este tipejo le pida matrimonio a nuestra única hermana y cuando ese momento llegué, no podremos hacer nada. Ven vamos- tironeó del brazo de su gemelo, arrastrándolo consigo.

-          ¡Hey! Espera- Edward frenó, zafándose de su agarre-. No puedo salir a la calle desnudo.

Harry arrugó el entrecejo sin comprender hasta luego de unos segundos, cuando en su boca se formó una gran “O”. Alzó su cuello para contemplar a su amiga a lo lejos con una bata de dormir parecida a la de su hermano.

The Styles Twins: The Final Challenge (Final)¡Lee esta historia GRATIS!