Dos noches después una criatura pequeña me visitó en el cuarto, me asusté al verlo entrar sin aviso, se me acercó sin hablar y me entregó un papel.

- Mi señora no se asuste... -lo recibí con temor- ...es un mensaje de mi Lord Junot.

- Alex?...-abrí el mensaje con rapidez, debía seguir las instrucciones de mi nuevo y pequeño aliado, y tal como indicaba el escrito, me dispuse a iniciar mi huída.

El pasillo estaba despejado y oscuro, el diminuto ser me guió entre las tinieblas, al salir del castillo y llegar a la calle de piedra le dije en voz baja.

- Disculpa...quien eres ?

- Me llamo Galf, y debemos darnos prisa antes de que regrese Gabriel... -continuamos y llegamos a la entrada del bosque negro.

- Oh por Dios este lugar es demasiado... -me quedé petrificada al sentir el hielo que provenía del lugar.

- No se asuste Lady, cruzando este bosque estará libre.

- Pero hacia donde debo ir?, que hay del otro lado?

- Su mundo señora... -dijo sonriendo- ...vaya de prisa y sin mirar hacia atrás.

- Muchas gracias...-lo abracé con cuidado y me introduje entre la espesa vegetación, no vislumbraba nada, apenas la luna dejaba introducir unos rayos de su tenue luz. Mis pies seguían mi instinto, la ansiedad de salir hacia mi libertad y la adrenalina lograron acercarme hacia un claro, me detuve para descansar unos minutos, tomé un poco de aire y mire hacia el cielo sintiendo la brisa helada, esa misma que atravesaba mi espalda sin piedad, una grave voz atacó mi oído con suavidad, tiernas caricias recorrieron mi espina bajando hacia mis caderas, el candor de su aliento en mi cuello provocaron que me pusiera a su disposición, su lengua atravesó mi boca fundiendose en el hermoso beso que el amor reclamó, el verde de su mirada reflejaba alegria mezclado con tristeza.

- Alex mi amor!...-me acurruqué entre sus brazos.

- Temí tanto por tí mi vida, él no debió hacer esto, no debió!

- No pensemos en eso ahora, por favor llévame contigo ahora...-me sonrió y acarició.

- Pero antes debes volver a tu casa..

- No!, quiero ser tuya para siempre mi amor, si es preciso moriré...así estaremos juntos.

- Primero salgamos de aquí!... --lo abracé para buscar su calor, pero fuí arrancada con violencia por una fuerza extraña, la que me lanzó hacia el suelo, el golpe me dejó resentida, pude verlos pelear, propinándose golpes furiosos, por primera vez ví a mi ángel en su forma bestial, pero aún así susojos no reflejaban la maldad que sí tenían los de Gabriel, en mi desesperación grité.

- Gabriel por favor!!!!...-la bestia desvió sus ojos rojos hacia mí, el terror se apoderó de mí, lanzó de un zarpaso a Alexander por los aires y se acercó a mí en su forma humana, ejerció su poder y me inmovilizó, sus brazos me rodearon y sus ojos me enceguecieron.

- Niña cómo te atreviste a mentirme así?, desearía matarte ahora., sin embargo te veo y no puedo!

- No te atrevas a tocarla!... -el grito de Alex hizo que me soltara, pude moverme al caer sobre el pasto, mi ángel fué atacado nuevamente por la bestia furiosa, esta vez Alexander fué más rápido y pudo quitarle la armadura, pero la bestia sacó una daga de fuego para atravesar su pecho sin éxito, en el forcejeo esa extraña arma cayó muy cerca de mis pies, sin pensarlo la escondí entre mis ropas, en un movimiento sorpresivo Gabriel fué arrojado hacia el otro extremo por sobre los árboles, instante en el que ambos aprovechamos de salir huyendo, corrimos entre la oscuridad, las criaturas gritaban despavoridas en la inmensa oscuridad que nos rodeaba, chillidos anunciando lo que se avecinaba, una ola de fuego me alejó de la seguridad de su suaves manos.

- Volverás conmigo ahora!... -sólo alcanzó a decirme eso, Alex puso su cuerpo protegiéndome de la bestia, interponiéndose entre ambos.

- Aléjate de Diana!...

- Alexander déjala ya!, ahora el pacto es entre ella y yo, tú quedaste libre del nuestro recuerdas?

- Piensas que voy a dejarla?

- No tienes otra opción... 

- Vas a matarme acaso?, cómo podrías ?

- Eres una bestia como yo, pero aunque no lo creas puedo matarte, ser socio de Lucifer me da ciertas facultades...-sonrió entre gruñidos.

- Entiende que jamás la dejaré!

- Muere entonces!... -oí sus pasos acercarse y le grité.

- No le hagas daño!...-me puse delante de Alex, la bestia me miró hacia abajo, tornando sus ojos en azules cálidos, bajó lentamente y sus garras me tomaron del cuello sin hacerme daño, mi cuerpo temblaba.

- No la toques maldito!...-replicó Alexander pero fué lanzado con fuerza con el poder de Gabriel hacia un lado, dejándolo inmóvil, lo miré asustada, estaba en el suelo inconsciente, no pude correr hacia él.

- Diana... -se me acercó- ...por qué lo amas tanto?, no logro entenderlo...

- Por favor... déjalo ir!

- Sólo si vuelves conmigo... -bajé la cabeza implorando que todo fuera una pesadilla.

- Me iré contigo pero antes...

- Lo que quieras... -me soltó y corrí de inmedaito hacia Alex, levanté su cabeza suavemente y lo besé en los labios.

- Mi amor, jamás dejaré de amarte... -le susurré en el oído.

- Vámonos ahora Diana!...

- No, quiero ir a mi casa antes, necesito ver a mi madre!... -me miró con furia, pero luego asintió sonriendo.

Me llevó de regreso a mi casa, mi madre dormía, me despedí de ella en silencio, él me esperó en la oscuridad de mi habitación, me dirijí hacia la ventana para admirar la vista del lago, mis lágrimas se asomaron.

- Vámonos ahora si quieres... -mi corazón estaba destrozado.

- No es preciso... -lo miré perpleja, me tomó la mano provocando en mí mucha incomodidad y terror, pero el destello azul de sus ojos me calmaron.

- Qué dices ?

- No temas Diana, escucho tus pensamientos, yo... jamás te lastimaría y ahora lo entiendo, no te llevaré conmigo.

- Estás jugando?

- Quedas libre de nuestro pacto...-me dió la espalda.

- Pero y...

- Alex ya es libre!...-se dió la vuelta para tomarme de la cintura y besarme- ...tú nunca me amarás y no puedo condenarte a vivir encerrada en mi castillo, percibí tu dolor atravesando mi pecho cada hora que estuviste allá, ya no puedo más!... -se apróximó a la puerta, pero después de unos pasos volvió para tomarme en sus brazos y levantar el vuelo, yo temblaba de miedo al pensar que volvería al suplicio de su cárcel, pero en vez de eso me dejó en el acantilado.

- La Fortaleza de tu príncipe posee una fuerza que no me deja atravesarlo, tu príncipe fué más inteligente que yo al final...vé con él ahora... -me ayudó a deslizarme por el borde, miré hacia el abismo y cerré los ojos para dejarme caer, el viento hería mis mejillas pero me mantuve tranquila pués sabía que él me esperaba abajo, sus brazos me sostuvieron suave y firmemente, toqué con ternura su rostro terso, la lucha conGabriel habían dejado unas heridas en el, toqué su pecho y él besó mi mano.

- Jamás pensé que volvería a verte mi amor!...-le dije entre sollozos y me acurruqué en el calor de su torso.

- Aunque tuviera que atravesar mil infiernos de nuevo volvería por tí... -me dijo acariciándome con su voz aterciopelada, momentos después ya estábamos en su cuarto amándonos.

..................... Continuará .......

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