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Todos los días al llegar de la escuela me voy directo a mi cuarto a escribir lo que me paso ese día, sea lo mas insignificante pero lo escribo. A veces de tanto hacerlo siento que la mano se me caerá, algo ridiculo pero eso siento.

Las palabras fluyen, mi muñeca solo se mueve mientras la pluma deja su tinta en la hoja del cuaderno, el cual tiene calcomanias viejas, fotos de artistas que me gustan, pequeñas cartas pegadas con cinta de dibujos que eh querido enviar pero nunca lo hago, y de una que otra que me dieron en mi niñez, notitas que me daban en la escuela que se me hacian graciosas, hasta tengo el boleto de la primera vez que tome un autobus.

En casa cosa que escribo trato de ser exacta, que no se me vaya ningun detalle, hasta si la personas movio un dedo, o si le olia mal el aliento, todo lo escribo.

A veces eh llegado a pensar que esta mal que solo este pegada a mi diario,  a un objeto, pero el nunca me hara daño, el nunca me ofendera, nunca me hara alguna herida en mi alma como una persona, asi que es mejor contarle a el mediante mis escritos que a una persona, la cual podria difundir mis mas imtimos secretos al exterior.

Por eso mi diario es mi amigo.

Diario de una chica común¡Lee esta historia GRATIS!