Capítulo 1: Hoy.

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Capitulo 1: Hoy.

"Recorrer las calles de la ciudad en éste día gris, hace que el estar lejos de ti sea aun peor.

Ya nada es lo mismo para mi desde aquel día en que te fuiste sin pedirme alguna explicación. Ni las cosas que nos hacian felices a los dos hoy logran sacarme alguna sonrisa.

Todo a mi alrededor se volvió oscuro y gris.

Dejarte ir fue lo mas doloroso que tuve que soportar, pero era lo correcto."

Esta noche el bar de la esquina, parecia más desolado que de costumbre. Había pocas personas y todas extrañas para mi.

No podía sacarla de mi mente.

Me acerque a la barra a pedir un trago. -Un whisky, por favor- le pedí al barman.

Alguien sin darse cuenta llamó mi atención. Al lado mio había un chico, y por sus gestos y murmullos pude notar que estaba molesto. Daba algo de gracia ver su cara de enojo cada vez que arrancaba una hoja de su libreta.

El barman trajo mi bebida y tan rápido como él se fue por otro pedido, mi bebida se esfumó quemando mi garganta, pero aliviando mi dolor.

Estoy harto de finjir que la he superado, cuando es completamente lo contrario.

Había decidido venir aquí para que el remolino de recuerdo que me asotó se fuera, porque ya no quería pensar en ella, quería soltarla por completo. Entonces decidí hablar con el chico de al lado mio que parecia tener un problema aun peor que el mio.

-¿Oye, estás bien?- le pregunte refiriendome a su enojo. El chico me miro sorprendido, creo que ni siquiera se había percatado de mi presencia en todo este tiempo.

-Si, sólo es... trabajo- dijo dando un golpe sin ganas sobre la barra.

-¿Necesitas ayuda?- no sé porque le estoy preguntando esto a un extraño, pero, ya nada tiene sentido para mi ahora.

-No creo que puedas ayudarme, a menos que conozcas una historia de amor-

-¿Y eso de que te serviria?

-Soy escritor, pero hoy me siento de muchas formas menos como uno. En unas dos semanas tengo que entregar una historia de amor o la editorial va a matarme. Nada me inspira, creo que ni siquiera me interesa el amor.

No sé porque, pero la idea simplemente vino a mi en cuanto él me dijo su problema. Quizá era algo loco, o fuera de lugar, pero en estos momentos nada más me importaba. Quería ayudar a este hombre, y también quería dejarla ir a ella.

Quizá contarle mi historia pueda ayudarnos a ambos en distintas formas.

-Yo creo poder ayudarte en eso- dije sin más mientras le hacia señas al barman para que me traiga una copa más- conozco una muy buena- digo mientras me giro de vuelta a verlo.

-Suenas muy convencido en eso teniendo en cuenta que lo estas dudando un poco, pero, sin embargo, en estos momentos, acepto cualquier ayuda posible, hasta la de alguien que parece que le han dado una buena golpiza en el ojo, tendrías que calmarte un poco amigo- dice con una media sonrisa. Yo también medio rio. No me habían golpeado ni nada por el estilo, tenia una ojeras bastantes notorias hace ya mucho tiempo.

-¿Aceptas la ayuda o no?- digo con aires de despreocupado mientras tomo otra copa de whisky.

-No estoy tan ebrio como para no aceptar- ambos reimos. Me caia bien este tipo- ¿cuando quieres empezar... ya o en cinco copas más?- definitivamente me caia bien este tipo.

-Creo que será mejor empezar otro dia, quizá mañana, y en otro lugar. Este es mi número. Llamame cuando tengas tiempo y ganas de que te cuente mi genial historia de amor- dije con tono exagerado- yo tengo bastante tiempo libre en estos momentos, así que no tengo ningun problema- le pase la servilleta con mi número, y después de un saludo breve, sali de allí decidido a ir a casa otra vez.

A pasar otra noche lejos de ella.

Creo que ese sentimiento de no querer pensar en ella va a tener que esperar y aguntar todo este tiempo.

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