Capítulo 1

5 0 0

Alma despertaba luego de una larga noche de copas y risas, iba a ser media mañana y no le había enviado las boletas de las cuentas que debía pagar. Otra pelea con su hermano por culpa de su irresponsabilidad. Debía aguantar su sermón de siempre.

Su vida básicamente se basaba en pasar noches con sus amigos en algun bar de la ciudad, demostrando cúan bella era por su cabellera rubia, con un cuerpo deseado por demás jóvenes, y lo más importante, su dinero. Lo más importante para ella claro.

De repente suena el télefono y contesta exaltada:

-Alma, otra vez te olvidas de tus cuentaS?-Claramente, era su hermano y sonaba furioso.

-Lo siento Juan, ahora mismo te las llevo.

-Siempre es lo mismo contigo. Sólo lo hago, porque el hotel es de los dos, y porque eras la preferida de papá.-Cuelga muy abruptamente para el gusto de ella.

De repente una palabra que dijo su hermano, la aisló por completo.

ERAS.. esa palabra hace acordar a Alma de la muerte de su padre, hace cuatro meses atrás, ella era su preferida, le concedía todo aquello que quisiese a pesar de que tenía 24 años. Se encontraba en Italia ya que le habían dicho que los mejores diseñadores originales de zapatos se encontraban allí, y como era de esperarse, quería conseguir un par..bueno, muchos pares de zapatos. Su teléfono móvil no dejaba de vibrar, pero al ver que era su hermano, decide no contestar. No quería que él le arruinase su tarde de compras.

Al llegar al hotel decide llamarlo, y Juan le informa que su padre Roberto ha muerto por un ataque al corazón y tiene que regresar rápidamente.El informe de defunción de Roberto Castillo dictamina a las 14:05 del día 20 de junio de 2014 como día y hora exacta de su muerte .Nunca podrá perdonarse así misma haber ignorado a las llamadas de su hermano.

Nunca se perdonará no haberle demostrado a su padre cuanto lo queria. Pero no podia remediar lo que sucedió. Ya era tarde. Pero siempre recordará a su padre, como un buen hombre que vivía para y por sus hijos, siempre allí que lo necesitaran. Cuando nació Alma, su madre murió en el parto, y Juan tenía solo 4 años. Su padre había quedado solo, con dos niños pequeños, pero su trabajo y sus hijos, lo ayudaron a continuar hasta que su edad pedía un descanso y su primogénito pudo administrar y llevar adelante el hotel que con tanto esfuerzo había llegado a convertirse en uno de los más conocidos y solicitados del país.

Mientras que su hija menor, la única mujer, recorría el mundo, creyendo que encontraría en los lugares que visitaba, innovaciones y nuevas ideas para implementar en el hotel. Siempre recibiendo llamados que solo decían"Padre, me he quedado sin dinero". Luego solo aceptaba los viajes de su hija, pensando que ella maduraría y se daría cuenta de que podría tener su propio dinero ayudando a su hermano en la administración del hotel. Murió creyendo en eso. 

Alma quiso no recordar más. Pero cada mañana, la culpa la invadía.

A pesar de los recuerdos tristes, se levantó con un buen animo, tomó un baño relajante, desayunó en el BarCratos, ya que no sabía preparar el desayuno..ni mucho menos cocinar. No le preocupaba no saber preparar un café, ella tenía dinero. Podía pedirle a otra persona que se lo prepare. 

Al llegar a la oficina central del hotel, su hermano la esperaba exaltado.

-ALMA TE HE LLAMADO A MEDIA MAÑANA Y APARECES PASANDO LA HORA DEL ALMUERZO.

-Juan, deberías tranquilizarte. Luego te traeré un té muy efectivo para los nervios que he traído de la India.

-No necesito ningún té. Explícame, ¿en que lugar del mundo crees que va a estar abierto para pagar tus cuentas cuando a tí se te de la gana?

-En Europ..

-Basta alma.-Su hermano la interrumpió bruscamente, claro, él no conoce los lugares que ella visitó, por eso no tiene idea.

-No me hables así Juan, soy tu hermana.

-Y por esa razón te hablo así. Necesito que madures Alma, ya no eres una niña.  No puedo estar respaldando yo tus gastos siempre, debes aprender a ganártelo tu misma.

-Es que yo no tengo idea de esas cosas. No entiendo estos porcentajes, no tengo idea de como se lleva adelante un hotel. - Su día de buen ánimo llegó a su fin,pensó.

-Yo te enseñaré, asi como nuestro padre me ha enseñado ami mientras tú hacías tus viajes. Aprenderás todo, verás que será facil. -Lo dice tan serenamente que hacía que los nervios de Alma se apoderaran de ella sin control.No entendía como él puede estar tan enojado y después de un momento, tan sereno.

-NO ME PUEDES HACER ESTO, YO QUIERO VIVIR JUAN, RECORRER EL MUNDO NO QUIERO SER COMO TÚ- Dijo frenéticamente, pero aún diciendo eso, su hermano seguía estando tranquilo.

-¿Como yo? ¿Una persona que trabaja y no va de continente en continente en busca de zapatos?Deberías madurar hermana mía.

-NO TIENES VIDA. MIRÁTE, ESTÁS CERCA DE LOS 30 Y NO ESTÁS CASADO AÚN.-Intentaba que su hermano la entendiera, aunque ella diga cosas estúpidas.

-Hermana, te recuerdo que estoy comprometido.

-BUENO ESO NO IMPORTA. NO TRABAJARÉ AÚN.- Lo sabía, había perdido. Su hermano no se hecharía atrás.

-¿Y cuando esperas hacerlo?

-Solo déjame hacer un viaje. Tómalo como unas vacaciones.

-¿Quieres que te dé vacaciones sin haber empezado a trabajar?

-Sería unas vacaciones anticipadas. Por favor Juan, luego dejaré que me enseñes.

-Está bien Alma, te tomo la palabra. Pero yo eligo a donde irás.Confía en mi. No es que quiero que te vayas..pero tengo un almuerzo con mi futura esposa.- Sisi claro, futura esposa, seguramente ella quiere quedarse con su dinero. 

-Me voy hermano, luego te llamo.-Se fue casi corriendo,quería estar lo más lejos posible de aquella oficina.

Mientras la puerta detrás de ella se cerraba,escuchó como su hermano le gritaba:

-SIEMPRE LO DICES, PERO NO LO HACES.

Si, tenía razón. Pero no tenía tiempo para eso, ahora en lo que debía preocuparse era pensar a donde ir, y lo más importante: lo que tenía que comprar para llevar.

Esto último no le resultó tan dificil, un local de ropa por aquí, zapatos por allá, turno en la peluquería, su hermano ya le había mandado el boleto del pasaje ya estaba todo listo.

Alma se dió cuenta de que pasó el resto del día de compras, ya era de noche, su vuelo salía a las 7 de la mañana. Pero no quería irse sin haber ido como despedida al bar.

Ya eran las doce y media cuando salía de su departamento. Al llegar no encontró a ninguno de sus conocidos por lo que decidió que tomaría un par de copas y se iría. Luego de sentarse en la barra, pidió un daikiri. Al lado de ella había una pareja, y se veían enamorados.

Bah, AMOR..el amor no te da nada-Pensó Alma.

Nunca se había enamorado, tuvo su primer beso claro, en secundaria con un chico que vivía en un countrie como ella, pero fue un beso sin importancia. También tuvo aventuras en sus viajes, pero sólo era de una noche, ningún hombre tenía lo suficiente para ella. Ninguno la merecía. Ella tampoco necesitaba a alguien, no creía en las cuestiones del amor. Estaba bien sola.

-Esta es su cuenta, señorita.- El barman del lugar había interrumpido sus pensamientos. Al ver la cuenta de la consumición, vió que el hombre, de unos 35 años, había dejado escrito su número telefónico. 

Abrió su cartera y sacó unos billetes.

-Quédese con el cambio-Dijo, dejando el número sobre la mesa y se fue. Definitivamente no, ese hombre no merecía ni una pizca de interés de su parte. Según Alma, un hombre que trabaja como barman, no le podría brindar lo que ella quisiese. 

Alma se durmió. Por la mañana el vuelo la esperaba.

Que el Alma nos una¡Lee esta historia GRATIS!