Punto de vista de Evan. 

****

Hacer el amor con ella no se sentía como hacerlo con cualquiera. Podríamos estar drogados, ebrios y demás… pero teníamos claro que los drogados y ebrios eran nuestros corazones, que latían con fuerza, que se estremecían en los labios del otro… Yo me entregaba a ella y ella se entregaba a mí.

Las gotas de sudor corrían por mi frente, sus gemidos a comparación de los míos eran leves. No podía contenerme, no podíamos contenernos. No sentía cansarme, mis caderas no podían parar, era un ritmo rápido y hasta violento, pero lo que menos quería en este mundo era herir su cuerpo.

La penetraba como un animal, como un animal considerado, que se preocupaba por su placer más que el mío.

Evan: ¿Falta mucho para que llegues? (susurre en su oído)

Taissa: No, no, no… por favor, no pares.

A ella le gustaba y eso me ponía a mil, no pararía a menos que ella me lo pidiera.

1 Estocada, 2 estocadas, 3 embestidas y 4 besos.

Saque mi miembro de su cavidad y voltee su cuerpo, quedando frente a frente, no sé qué vio en mi rostro, pero parecía asustada.

Evan: ¿Qué pasa?

Taissa: Nada…

Evan: Dime.

Taissa: No es nada Evan.

Si no era nada, pues estaba bien seguir… La tome de las nalgas y alce su cuerpo a la altura del mío, sus delgadas piernas se apretaban a mi cintura, ahora la tenía frente a mí y adoraba sus expresiones de placer, que solo yo le proporcionaba.

Con la mano derecha tome mi polla y despacio como a ella le gustaba, comencé a penetrarla, de nuevo sus gemidos me ahogaron en un mar de placer, sus ojos color avellana me embrujaban como ninguna otra mujer lo había hecho, más sin embargo, el dolor, el dolor era inevitable.

La lleve a la pared, intentando evadir los pensamientos de angustia que llegaban con el nombre de “Emma”. La recosté y la abrace mientras la embestía de nuevo, esta vez más rápido y más fuerte.

Taissa: S-sigue (me susurraba al oído)

Taissa comenzó a besar mi cuello, sus labios gruesos color rosa me devoraban la piel, el fuego en mi interior se expandía con su tacto, pero no sería solo mi fuego el que me quemara, yo también sabía ponerla a arder. Deslice mi lengua desde su clavícula hasta su oído, succione el lóbulo de su oreja, su pendiente chasqueaba con mis dientes, todo esto sin parar de penetrarla.

La sentía mojada, mas mojada que antes, sus paredes comenzaban a apretarme, comprendí al instante que en unos cuantos segundos llegaría al orgasmo. La agarre de sus nalgas y trate de meterle toda mi verga en cada estocada, la sentía, sentía su orgasmo aproximarse y el mío no estaba muy lejos.

Taissa: ¡DIOS! ¡EVAN!

Sus piernas apretaban mis caderas, sus manos, en especial sus uñas, destrozaban la piel de mi espalda, hecho su cabeza para atrás dejándome su cuello exquisito a toda mi visibilidad. Se retorcía en mis brazos, sus choques eléctricos adentro suyo me conectaban. Siempre fui un hombre con una eyaculación muy retardada, pero Taissa, siempre me hizo sentir diferente. Sabía que yo también llegaba. Ahogue mis jadeos en su boca, ella como típico, introdujo su lengua y la puso a jugar con la mía.

Nunca antes me había venido dentro de una chica, conocía las consecuencias obviamente, pero la situación no me permitió pensar con claridad, al estar con ella era casi imposible hacerlo. Luego solucionaríamos esto.

Fanfiction Parmiga.¡Lee esta historia GRATIS!