3.

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He pensado en hablarte.

Hoy cuando llegue a mi casa me puse a pensar en cómo sería si yo te hablará, si me conocieras y yo te conociera.

Me puse a pensar en lo hermoso que sería ver tus ojos más de cerca, oír tu voz recitar mi nombre, escuchar halagos provenir de tus labios, tocar tu pelo negro y lacio, escuchar tu melódica risa de cerca. La satisfacción de que me reconozcas cuando hablemos la siguiente vez, y la siguiente y la siguiente...

Y con esos pensamientos fue que me recosté en el suelo alfombrado; quedándome dormida.

En cuanto desperté entre en razón sobre lo que pensaba; yo no quería que me conozcas, pero quería conocerte, sin embargo el miedo al rechazo me abarca mucho más que cualquier otra cosa, aún más que mi amor por ti.

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