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Pen Your Pride

- Claro - respondí volviendo hacia él. Mi respiración se aceleró.

Jugaba con mis dedos de la mano mientras lo seguía hacia un lugar lejos de los chicos. De repente se detuvo y se sentó en la yerba de la montaña. Cogió una pequeña flor ordinaria de la tierra y empezó a arrancar sus pétalos. <<Ella no hizo nada para que la mates>> pensé tontamente mientras me sentaba a su lado. Solo quedaba el tallo de la flor entre sus dedos cuando volvió la mirada hacia mi. No entendía lo que decían sus ojos, ni sus expresiones... no podía descifrar si estaba enojado o triste o tal vez feliz.

- Hice algo malo ¿Verdad? - pregunté al ver que él no hablaba. 

El silencio entre Willy y yo, no era incómodo. Era todo lo contrario. Me sentía bien.. era un silencio sereno y tranquilizante. Una sonrisa apareció de repente, solo una leve sonrisa me hizo sentir como una pequeña niña. Me sentí como si hubiera vuelto a mi cumpleaños... a mis seis años, aunque Willy seguía teniendo 21. Me sonreía como alguien le sonríe a un niño que hace algo adorable. Como un hermano mayor a su pequeña hermana.

Estiró su brazo y su mano llegó a mi cabeza. Revolvió mi cabello y se volvió.

- Eres muy linda a diferencia de mi - se señaló. Pensé mal sobre eso... ¿Me estaba  coqueteando? ¿Willy? ¿Mi hermano? - La genética...- agregó.

No, él estaba dándome créditos o de alguna forma hacerme sentir bien. 

- ¿Willy? - musité al notar que sus ojos lucían un brillo... contenía sus lágrimas. - ¿Estás bien? -

El no respondió y simplemente ubicó su cabeza en mi pecho. Se encontraba acostado en la yerba con su cabeza en mi pecho mientras que yo lo abrazaba. Estaba llorando. Nunca lo había visto llorar... nunca en la vida lo había visto llorar. Siempre se mantuvo fuerte, siempre ocultando cualquier fragmento de tristeza o debilidad.

- Puedo pasarte algo de lindura si eso te hará sentir bien - bromeé aun borracha. Una pequeña risa se escapó de su boca. - Maldito alcohol - reí.

Nuevamente el silencio nos invadió. Me dediqué a otorgarle pequeñas caricias a su cabello mientras observaba la hermosa noche. Las estrellas titilaban sobre nosotros y la media luna iluminaba la oscuridad.

- Yo también te quiero - dijo en medio del silencio.

Bajé la mirada y suspiré. Lo dice por aquella noche en mi cumpleaños. No hace falta... ya no hace falta que lo diga. Ya no lo necesito. Una media sonrisa nostálgica apareció y rápidamente la reemplacé por palabras. <<Ya pasó>>. Di dos leves palmaditas a su brazo mientras trataba de levantarme, pero él se quedaba allí.

- No... yo aquella noche te lastimé, lo sé- levantó su mirada y pude observar que su rostro estaba rojo y húmedo.

- No Willy, escucha... - no sabía cómo decirle que ya me daba igual - aquella noche... tiempo pasado. Ya pasó ¿Si? -

- Estoy tratando... - aspiró por la nariz y siguió hablando - Estoy tratando de cambiar mi actitud, te lo juro - 

Mordí mi labio inferior. No solo me afectó a mí... a él también. Todo este tiempo, si le importó, si le importé. Todo este tiempo trató de cambiar por mí. Mis ojos se cristalizaron <<No vas a llorar ____>> decía mi conciencia, pero la verdad no me importaba. Cerré mis ojos y para cuando los abrí, las lágrimas ya habían caído.

- Nunca debí haber dicho que te odiaba, lo lamento. Lo siento ___, lo siento - me abrazó - te quiero... no, no te quiero, te amo - 

Le correspondí el abrazo. Si era verdad que no necesitaba oír esas palabras pero... una sensación extraña recorrió mi cuerpo. Algo como culpabilidad, algo como un sentimiento mutuo. Lo sentí... si lo necesito, si me hace falta saber que me quiere. Saber que le importo.

Los amigos de mi hermano (Vegetta, Rubius y tu)¡Lee esta historia GRATIS!