Desperté por culpa de la pequeña mano que sacudía mis hombros. Una pequeña de grandes ojos estaba enfrente del sofá donde estaba acostada. Junto con Liam.

-Tienes que irte. Ya va a amanecer y mi mamá esta por llegar. - susurró.

-Emm.. ¿qué? - dije. Ella puso su dedo índice en mis labios, creo que había hablado demasiado alto.

-Mama se va a enfadar con Liam si te ve aqui. Tienes que irte.- volvió a susurrar y esta vez me tomo del braso y comenzó a tirarme fuera del sofá.

-De acuerdo, de acuerdo. - susurré como respuesta y me levante con cuidado de no despertar a Liam. La pequeña me guió hasta la puerta y me despidió con la mano.

-Yo le diré a Liam. -dijo antes de cerrar la puerta.

Suspire y caminé todavía adormilada hasta el árbol que me servía de escalera a mi cuarto. Suerte que la ventana era fácil de abrir si no tendría que quedarme afuera y pensar en una buena explicación sobre por que me encontraba fuera a la madrugada.

Cuando por fin me acosté en la cama vi el reloj. "5:34". Volví a suspirar ante el recuerdo de Liam y yo en el sofá, una sonrisa apareció en mi rostro. Tenia que dejar de hacer eso cada vez que pensaba en Liam, antes de que sea más grave.

Decidí que era mejor no dormirse de nuevo así que fui a darme un baño.

Cuando baje secándome el cabello, mi madre estaba haciendo el desayuno. Había olvidado que se iría hoy por un par de días. Me saludó con una sonrisa que no devolví y puso mi desayuno en la mesa. Por mi parte, comí en silencio, fingía que la escuchaba. Decía algo sobre la comida en el refrigerador, o que si algo pasaba la llamara, cosas que ya me había dicho antes.

No podía dejar de pensar en Liam. En ambos abrasados en su sofá. En como me hubiera gustado despedirme de él y no irme sin siquiera avisar. La niña no me había dado oportunidad de hacerlo, prácticamente me echó de la casa. Aunque si tenía que agradecerle por eso, si no me hubiera despertado mi madre se iba a dar cuenta de que no estaba. Sabía que era hermana de Liam pero no recordaba su nombre.

-Te voy a llamar a tu celular así que no lo pierdas de vista. -continuo ella.

-Si.

-No llamare a casa, el teléfono esta desconectado.

-Si.. espera, ¿qué?- pregunte con la boca llena de pan tostado.

-Mandé a que desconectaran el teléfono. No quiero que estés llamando a Jess todo el tiempo y luego me llegue una cuota muy..- la interrumpí.

-Estas bromando, ¿verdad?- reí. Yo nunca llamaba a Jess desde ese teléfono.En todo caso, ella lo usa más que yo, siempre esta con sus llamadas de trabajo. ¿Por qué desconectaba el teléfono?

-No, lo digo enserio Emma.- dijo y su voz se volvió 10 veces mas seria de lo que alguna vez escuche.­ Tengo mis razones para hacerlo, no discutas. -no dijo nada más y se paró de la mesa. - Y no quiero extraños en la casa. Cero visitas a excepción de Jess. ¡Y nada de fiestas!- salió de la cocina dejándome con la palabra en la boca.

Habían pasado unas horas desde que ella se fue y no tenía nada más que hacer. Había hecho mis tareas pendientes, limpiado la casa incluso había cocinado mi almuerzo. Cambiaba los canales de la televisión sin encontrar nada bueno. Me decidí por uno de esos programas donde remodelan casas en mal estado. Era mejor que nada.

El timbre me saco distrajo del programa, me pare a abrir la puerta para encontrarme con Jess y una cantidad excesiva de bolsas en sus manos.

-Eso es extraño en tu madre, ella nunca hace cosas así. -dijo Jess cuando termine de contarle sobre mi pelea con mi madre. Ella nunca era así de estricta.- Quizás tiene su periodo o su trabajo la estresa...- la interrumpí.

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