VUELVE.

13 1 0

Mientras recapacitaba, extendió su mano mas ágil y tomo de su bolsillo derecho un maltratado atado de cigarretes, tomo uno con paciencia y lo encendió con su mano libre en la fría noche de Italia.

La bella ciudad, el lugar de las pastas, la cual era su comida predilecta, y nada de pan para acompañar u otros aderezos. Su amada tía decía: que era una falta de respeto no saborear la pasta en su totalidad. Lo cual el compartía a excepción del querido vino, su preferidos eran de tonos blancos alimomados, pero si en el mesón había tinto violáceo lo disfrutaba, no de igual manera, pero no se hacia de insistir mucho.

VIVEME.¡Lee esta historia GRATIS!