CAPÍTULO 22: DÍAS DE REPOSO

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—Entonces—dijo Troy—, ¿era él?

—Así es—respondió Rasec—. Sin duda alguna

—Estuve segura que era él—intervino Luna—, desde el momento en que lo vi arrancar esa puerta de la pared con tanta facilidad.

Rasec se hallaba aún sobre la cama. A cada lado de ésta existían dos bonitas ventanas de cuadros que irradiaban un color amarillo al interior de la habitación. El joven se hallaba vestido con una ropa de dormir de estilo árabe, que a simple vista le otorgaba la apariencia de ser el principie de un antiguo reino de Medio Oriente.

Había vuelto a abrir sus ojos apenas dos horas antes. Durante los siete días anteriores, su cuerpo simplemente estuvo recostado en esa cómoda cama, como si estuviera en un estado de sueño donde su rostro dejaba a la vista el sufrimiento que padecía, mientras batallaba contra fuerzas poderosas que se transformaban en auténticas pesadillas.

Ahora, los miembros de la Brigada Púrpura se encontraban acompañándolo en esa amplia habitación. Tras una breve conversación de amigos, donde se alejaban por completo de los temas de la guerra y el operativo reciente contra la Burguer-N-Soft, fue el mismo Rasec quien decidió hablar sobre Saint Denmark.

—El título nobiliario de conde no suele usarlo—dijo—, prefiere ser llamado como Maestro de Saint Denmark. Todos los que lo conocen deben llamarlo de esa manera.

—Es un hombre muy poderoso—indicó Nathan—. Ahora entiendo por completo porque nos indicaste que debíamos respetar la vida de Nuboff.

—Cuando un maestro adopta a un aprendiz—dijo Rasec—, se compromete a protegerlo hasta con su propia vida.

Cuando la Brigada Púrpura estuvo en El Cairo, en Egipto, después de dialogar en el restaurante sobre lo que representaba la Daga de Cristo, él les explicó lo absurdo e injustificado que resultaba dar de baja a Nuboff. Por entonces, solo les indicó que el terrorista más famoso del mundo, a pesar de su gran poder bélico, rendía obediencia a un maestro.

Según sus palabras, dicho maestro, sin importar en el lugar del planeta donde estuviera su aprendiz, podía acudir a auxiliarlo si percibía que éste se encontraba en riesgo de muerte. Pero además de esto, les advirtió que en el caso de que Nuboff llegara a morir, dicho maestro delegaría a una nueva persona la misión de continuar con el trabajo hasta ahora alcanzado por el payaso.

"Y como se dice en México: más vale malo conocido que bueno por conocer", les indicó Rasec en dicha conversación. En aquel momento, en medio del restaurante egipcio, ninguno se atrevió a consultar más detalles sobre quién era dicho maestro, ni el joven brindó información adicional.

Ahora, había acabado de revelar quién era exactamente dicho maestro. Ahora, la Brigada Púrpura conocía la fuerza que caracterizaba a dicho hombre. Ahora, todos sabían porque Nuboff era solo un aprendiz indefenso al lado de la imponente presencia del Maestro de Saint Denmark.

—¿Qué pasará con la Daga de Cristo?—preguntó Nathan.

—Lo siento, Nathan—respondió Rasec—, la daga ha encontrado a un nuevo portador. En este momento esa hermosa joya pertenece de manera auténtica a ese hombre.

Después de haber extraído aquella daga de las entrañas de la Pirámide de Kefrén, durante el viaje de regreso a Italia, Rasec le había informado a Nathan sobre lo que representaba el haber sido elegido como el nuevo portador de ésta misma. Fue una cátedra que llenó de fascinación el corazón del nuevo heredero de la joya.

Un heredero que entendió qué con el paso del tiempo podría dominar buena parte de sus virtudes. Sin embargo, a pesar de toda la magistral lección que recibió y lo fantástico que representaba todo el potencial de la daga, Nathan siempre se mantuvo humilde y se conformó con el orgullo de ser el portador legítimo.

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