CAPÍTULO 20: ATAQUE A LA BURGUER-N-SOFT

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Después de que dos de los hombres de seguridad de la empresa White Shadows usaran un ariete metálico para romper la ventana, fue la misma Luna quien usando un arpón militar disparó contra la pared de cristal ubicada en el edificio del frente, ubicado a una distancia de treinta metros. El arpón no solo fragmentó el cristal, sino que también logró anclarse con firmeza en el suelo de la bodega.

Menos de un minuto después, tras un rápido trabajo de cooperación de cuatro personas, en el techo de la oficina donde se encontraba Luna y su equipo de apoyo, se fijó el sistema de poleas que daba vida a la tirolesa. Un sistema cuya resistencia y solidez fue inspeccionada durante breves segundos, hasta garantizar su calidad, antes de darle uso.

Solo entonces se procedió a lanzar un maniquí uniformado de negro, dotado con casco y chaleco antibalas; era el mismo atuendo que llevaba cada uno de los denominados cuervos que conformaban el cuerpo de seguridad asignado por Ana Aguirre.

—Ahí va nuestro primer cuervo—dijo Luna—. Alista el tercer detonador Monique.

El ruido de la fragmentación de la pared de cristal, había alertado a un conjunto de siete aractivodios que en ese instante apenas acababan de reconocer el arpón clavado en el suelo. De manera que cuando el falso cuervo descendió por la tirolesa y se infiltró en esa bodega del décimo piso del edificio, todos tuvieron la sensación de que el ángel de la muerte había llegado por todos.

Entonces, el maniquí, que estaba relleno en su interior con pesadas balas de goma, explotó. En la bodega se dispersaron miles de esferas, impactando a los aractivodios y los cristales de aquel piso. Justo en ese mismo instante, tres cuervos decidieron deslizarse por la tirolesa, seguidos por Trinity y Nathan.

Los tres hombres se hicieron cargo de cerrar las puertas que daban acceso a la bodega. Trinity, mientras tanto, haciendo uso de una pistola taser disparó contra cada uno de los aractivodios, que empezaron a retorcerse en el suelo como si acabaran de ser poseídos por un espíritu despiadado.

"Nos están atacando por diferentes puntos, ¡mantengan sus posiciones, mantengan sus posiciones!". Ese fue el mensaje que escucharon todos los aractivodios a través del sistema de comunicación de sus máscaras, como también, en su versión traducida del alemán, por los auriculares de transmisión dual que estaban usando los miembros de la Brigada Púrpura y los cuervos.

—Muy bien—dijo la voz de Monique—, todo está saliendo de acuerdo a lo planeado.

Los mensajes que intercambiaban los aractivodios llegaban con un retraso de dos segundos, ya que era la misma Ana Aguirre quien los recibía de primera mano, para tomarse la tarea de filtrar los que tuvieran importancia. Había sido la misma directora de la empresa White Shadows, quien cortó las telecomunicaciones con aquella fábrica.

Al hacerlo, las cámaras de video empezaron a transmitir lo sucedido ocho meses atrás en aquella fábrica. Una estrategia pensada por la famosa desarrolladora para que Nuboff mantuviera su calma, en caso de que por algún motivo estuviese monitoreando la situación de aquella empresa. Empresa que hasta entonces se encontraba bajo cuidado de 256 aractivodios, según el análisis de Ana Aguirre.

—¿Cómo va todo allá abajo, Rasec?—preguntó Luna.

—Todo en orden—respondió el joven—, la caballería sigue avanzando.

La caballería era el nombre que le habían otorgado a los diez cuervos que avanzaban en línea recta, mientras se protegían con escudos negros. Los hombres observaban, a través de la rectangular ventana del escudo, cómo una banda de unos cuarenta aractivodios disparaba sin compasión alguna. La marcha hacía delante de los cuervos era lenta pero segura.

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