60. No digo lo mismo

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-Hey tú, niñita de papi, vas- llamó el chico de las inscripciones, lo seguí, tomé mi auto y lo llevé hasta la línea de salida –Es un kilómetro terminando aquí mismo, quien gana se lleva todo- dijo señalando el dinero de las apuestas, sonreí de lado deseosa de sentir la adrenalina en mi sistema.

- ¿Listos? – preguntó, hicimos rugir los motores, el chico castaño, de las inscripciones me veía maliciosamente y me observaba con detenimiento –Fuera-

No veía nada a mi alrededor solo la flecha roja de mi auto indicando ciento veinte kilómetros por hora, pasaron segundos cuando volví a visualizar el letrero de Focus.

Pasé la línea de meta, y el otro auto pasó unos segundos después, bajé del auto haciendo sonar mis tacones y con una sonrisa triunfal, hasta que unos ojos profundos y azules como el mar se cruzaron con los míos, me miraba con frialdad, aparté mi mirada hacia el chico castaño que se acercaba a mí con el dinero de las apuestas.

-No necesito el dinero- le digo antes de que me dé la bolsa, -Ya lo sé, solo mírate- dice obvio –Tacones, jeans de cuero y una blusa que deja a la vista tu tatuaje ¿una chica millonaria queriendo rebelarse? – pregunta burlándose –No sabes nada- reclamo cruzándome de brazos –Y tu solo crees saber todo y no es así- contraataca –No voy a discutir con alguien así de imbécil- dije.

Me doy la vuelta dispuesta a irme, pero él toma mi brazo haciéndome acercarme a él, demasiado para mi gusto –Escucha eres irritante, pero me gustaría empezar de nuevo, mi nombre es Dylan, es un placer- dice soltándome y sonriendo abiertamente –Mi nombre es Madisson y no digo lo mismo- dije sonriendo falsamente y su sonrisa se borra de inmediato.

-Bueno amargada, intenté ser amable, ahora es tu culpa- dijo encogiéndose de hombros –Haz con el dinero lo que quieras- dije señalando la bolsa –Es tuyo- dijo extendiéndolo –Me conformo con la satisfacción de ver tu cara cuando gané- dije sonriendo maliciosamente.

El negó con la cabeza divertido –Entonces acompáñame- dijo - ¿A dónde? – pregunté –A dejar el dinero- dijo cortante, lo seguí –Toma tu auto y sígueme- ordenó, asentí no muy convencida.

Al dirigirme al auto, la mirada de Tyler se cruzó de nuevo con la mía, mostraba melancolía, debilidad, aparté la mirada y me subí a mi auto y seguí a Dylan.

Después de una larga ducha, decidí volver a echar un vistazo a la libreta que me dio la elegante mujer en el parque, seguía sin entender una mierda de los símbolos y palabras así que decidí ir al Royal.

Al fin y al cabo ¿Qué es lo peor que puede pasar? A este punto, no creo que nada me pueda sorprender, para mí ex novio solo fui un juguete, resulta que, si existen los demonios, mis amigos en algún momento también me mintieron, según la gente me voy a casar con alguien que conocí hace dos días, y existe un líquido para liberar almas.

¿Qué sigue?

Eso es exactamente lo que voy a averiguar.

-Mamá, papá voy a salir, regresaré pronto- les dije cuanto los vi en la sala –No quiero que tardes mucho- dijo papá y asentí, salí de la casa rápidamente y me dirigí al Royal.

Alrededor de media hora después ya estaba cruzando el gran portón, y con la sensación de que me observaban seguí caminando algo incomoda, el clima no era muy favorable, pero sin apartar la mirada del tercer piso dije su nombre.

-Andy- pronuncié fuerte y firmemente, el hombre apareció, con un ligero cambio, sus ojos ya no eran amarillos, sino rojos –Madisson- dice acercándose a mí a paso apresurado –Tienes que ayudarme- dijo tomando con demasiada fuerza mi brazo haciéndome gruñir.

Me arrastró hasta el tercer piso, -Tienes que liberarme- declaró - ¿Y cómo se supone que hago eso? – pregunté confundida –Tienes que desearlo, tienes que poner en tu mente la imagen de la persona que más amas, y que no tengas un vínculo de sangre- dice rápidamente.

Me dio su mano, que estaba fría, como el frio de la muerte, y con su otra mano sostenía la pequeña botella con el líquido que habíamos robado, mi mente iluminó la imagen de Vic y Palmer ambas sonriendo.

-Ellas no son tienen el tipo de amor que se necesita- dice Jones, mi mente se va a Chest –Su lazo no es tan fuerte- apunta de nuevo –Sabes quién es- dice en tono suave, inmediatamente unos ojos azules y una perfecta sonrisa pasa por mi mente.

-Es él- dice Jones –Piensa en él hasta que suelte tu mano- ordena.

Empezó a susurrar palabras que claramente no entendía, cerré mis ojos temiendo por lo que pueda pasar, sentí su mano arder, y empezaba a quemar la mía.

Lo siguiente que sentí fue mi cuerpo cayendo, cristales rompiéndose cuando mi cuerpo cruza la ventana, el Royal alzándose en llamas, un fuerte golpe en mi cabeza y en mi espalda es lo último que siento cuando mis ojos se cierran.

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Yo nací para arder.¡Lee esta historia GRATIS!