Parte sin título 21

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Capítulo 21

A la mitad de la travesía en el bote, Yamirelis, quien había estado callada todo el trayecto, notó algo cuando miró al cielo, por lo que le preguntó a Lois:

— ¿Por qué las nubes se tornaron moradas?

Antes de que él le contestara, un estruendoso trueno contestó la pregunta. Seguido comenzó a llover.

— ¿Por qué no te manifiestas en una sombrillas y me cubres?

—Jajá Chistoso. Y yo que me moje, eh.

—Sí. No sería justo (sonrió).

—Hablando de lo que es justo, y lo que no lo es. ¿Por qué la Gran Estrella me trajo a este mundo o lado del mismo mundo. Como sea que se le diga. ¿Por qué a mí?

—Obra misteriosamente, eso te sonará a cliché de creencias de dónde vienes. Ya el maestro te hubo dicho algo sobre lo que te explicaré. Veras, tú estás aquí, no para inclinar la balanza hacia un solo lado, más bien para balancearla. En todo caso, quienes inclinamos la balanza hacia lo que en el lado de tu mundo llamamos el bien y el mal, somos el resto de los seres humanos que habitamos la Tierra. Están los que siguen al otro dion, ya sea por miedo o por interés propio. A ese tipo de personas los llamamos pragmas. De otra parte estamos los que practicamos el altruismo versus el egoísmo, respetamos las libertades y creemos en los derechos humanos. Eso lo tenemos en común los ateos y nosotros los religios.

Más o menos cuando escampó, arribaron al islote que Lois dijo que se llamaba Cayo Dientes. Se salieron del bote. De reojo, ella observaba su torso tonificado, mas él se dio cuenta y burlándose de ella le dijo:

—Ajá, me estás mirando.

— ¡Qué estúpido eres!

—Claro, broma (sonrió).

—En realidad, sí te estuve mirando, porque, eh, me llamó mucho la atención el tatuaje sobre tu espalda.

— ¿Te gusta? Me cubre toda la espalda. Es la Gran Estrella.

— Lois, en la escuela vi tatuajes como el tuyo, pero con otros colores.

—Sí, los cinco lados que representan al lado inconsciente, siempre las verás de color negro. En cambio los cinco lados que representan al lado consciente se tatúan del color preferido de cada persona. Ves, rojo es mi color.

—Ya veo.

— ¿Te quieres hacer uno?

—No, mi padre no lo me permitiría, al menos hasta que cumpla mayoría de edad.

—Descuida, si te haces uno, no lo tendrías si algún día despiertas.

— ¿Cómo que si algún día despierte? ¿Puede que nunca despierte?

—Eso lo decide la Gran Estrella. Pero por lo general casi siempre sucede .No discutamos eso ahora.

Ella se puso nerviosa, pero algo llamo su atención. Dos edificios de tres pisos cada uno en el mismo medio del islote. Cada piso o nivel de ambos edificios estaba unido por escaleras y pasillos al aire libre.

Yamirelis: en el otro lado del mismo mundoRead this story for FREE!