Parte sin título 11

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Capítulo 11

En la tarde, estaba en la clase de deportes. El profesor apenas había empezado cuando tuvo que excusarse; les ordenó quedarse en los alrededores de las instalaciones deportivas hasta que el llegase. Casi todos practicaban algún deporte: soccer, baloncesto, volibol o un juego popular en ese lado del mismo mundo en el que usaban unos discos voladores (frisbees) en la cancha de hierba, siete jugadores contra otros siete; algo similar a un juego no muy popular en el otro lado del mundo llamado Ultimate. Aunque el profesor lo tenía prohibido, uno de los estudiantes buscó una guitarra, otro buscó panderos, añadiéndole música al ambiente.

Lois notó que Yamirelis había dejado de jugar soccer y se sentó bajo la sombra de un árbol, algo apartada. Fue hacia ella. Entonces al lado de ella, enseguida le retiró la mano de su boca (estaba mordiéndose las uñas). Le preguntó que le pasaba. Ella le contestó:

—No sé, quizás viendo estos árboles de diferentes colores y hasta algo de la forma comparado con los allá. Este césped rojo en vez de verde. Todavía pienso, aunque no lo siento, que esto es un sueño, uno muy largo y extraño.

—Mira, estás aquí con un propósito. Cuesta aceptarlo. Digo, me imagino. Trata de no preocuparte o lamentarte. Sácale provecho a la situación pero siempre procurando el bien. En eso mi maestro espiritual, por puesto, Figoren, es bueno. El me enseñó eso. Saca provecho, pero haciendo lo correcto.

— ¿A qué te refieres? —le preguntó—.Digo.

—Estás aquí, en este lugar que existe en tu lado del mundo, del universo. Algo diferente. Pero lo que no cambian somos los seres humanos. Los de aquí, los de allá, sentimos igual. Créeme.

—Pero estoy sola, sin mi familia y mis compañeros de escuela, mis amigos, sin mi padre.

—Cierto. Somos desconocidos para ti. Personas nuevas en tu vida. Lejos de tu zona de confort; aprenderás a lidiar con todo eso, te acostumbrarás. Además no llegaste sola, contigo tus habilidades para ayudar a salvarnos y liberarnos del yugo. Del malévolo dion Cornelius Rhoads —dijo en voz baja—.Será inevitable tu encuentro con él. La Gran Estrella se encargará de acercarlos.

—Yo no sé si yo crea en eso de la Guerra Estrella, tengo mi propia formación religiosa, pero estoy abierta a la Ciencia, como papi. De hecho, soy producto de los avances de la Ciencia.

— ¿A qué te refieres?

— ¿Tienes madre y padre? —le contestó ella con otra pregunta.

Se quedó pensativo un rato, cabizbajo, pero al rato respondió:

—Mis padres fueron asesinados, por eso vivo con el maestro desde hace un año, aunque los conozco de toda una vida. Mis padres eran revolucionarios, de la coalición, mami era atea, y papi religio, pero se llevaban tan bien. Fueron pieza clave en unir a los religios y los ateos en una coalición. En fin, organizaron un ataque sorpresa al castillo del malévolo. Fue un fracaso —dijo suspirando—.Contigo la cosa sería diferente. Acepta lo que eres.

Él se tapó el rostro mojado. Yamirelis se incorporó y le dio un abrazo. De repente, se escuchó una voz femenina:

—Suéltalo estúpida. 

Yamirelis: en el otro lado del mismo mundoRead this story for FREE!