» Capítulo XXII

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TaeHyung sabía que eso iba a pasar. Todos sabían que eso iba a pasar. Sabían que Jeon JungKook tenía un premio por excelencia a enfriar los corazones más cálidos. Y, si entonces sabía que todo eso pasaría, que su corazón dolería, que lloraría y que, poco a poco, sentiría un vacío en su estómago, ¿por qué se hizo ilusiones?

    ¿Por qué pensó que podría gustarle a la persona menos empática que conocía? Se preguntaba si, al menos una sola vez, JungKook pudo intentar verle de otra manera. Si las conversaciones raras valieron la pena. Dime, TaeHyung, ¿valió la pena la altura a cambio del dolor?

     Para lo que pudo, los últimos tres días de la semana, Jeon JungKook se ausentó en la ecsuela. Nadie vio más al pelinegro. No sabían nada de él. Siendo viernes, TaeHyung harto de llorar cada vez que recordaba la cabellera del pelinegro, simplemente, seguía su vida ilusionado con que todo mejoraría. No mostraba una sonrisa cálida como siempre; su humor no era el mejor. Estaba decepcionado. Pero, como dijo YoonGi: todo pasa por algo. Las palabras de ese tipo casi siempre lograban subirle el ánimo. Suga era bastante bueno. Además, tenía a su lado a Hong JiSoo, quien hasta ese instante se había mantenido intentando hacerlo reír.

    — Bastaaaaaaa, Joshuaaa, no hagas esa cara porque quiero reírme.

     — El punto es que te rías —habla Joshua volviendo a hacer ojos bizcos, sacándole una sonrisa a TaeHyung—. Entiendo lo que pasó, pero no debes estar tan deprimido.

    Deprimido probablemente era una palabra que describía la mitad del estado de TaeHyung.

     YoonGi llega, con paso a agigantados hablando con Jung HoSeok de algo que los oídos de TaeHyung y JiSoo no logran captar. La expresión de preocupación va más allá de una simple problema, y eso hace que Tae y Joshua se miren por un instante antes de mirar a sus hyungs entrar en un estado de crisis-discusión-incomprensión. Muy bien. Todo iba de mal en peor. Por mucho que Kim TaeHyung no quisiera entrometerse, si YoonGi tenía un problema también sería el suyo.

     — HoSeok hyung y YoonGi, ¿pasa algo? —JiSoo rompe el silencio.

    La mirada del capitán de basketball, y los ojos de Min YoonGi van directamente hacia el pelinegro. Pero, seguido de esto, miran atentamente a TaeHyung, confundiéndolo en el acto.

    Los últimos tres días, la ausencia de Jeon JungKook fue alfo de lo que se habló mucho en la escuela. No, nadie fue a su casa a entregarle las tareas (solo TaeHyung tenía idea de donde vivía y nadie era totalmente su amigo para hacer eso). Todos se enteraron que el castaño y Jeon JungKook dieron por terminada la relación. Fue duradera, con exactamente tres meses. Una tarde de agosto, Kim TaeHyung se dio por vencido con JungKook. Era era la versión oficial. No pararon de hablar, claro. No se esperaba menos de seres tan despreciables como la mayoría de la escuela. ChangGu y el grupo de los "tres perritos" (apodado así por el mismo Wang) reían y se burlaban de TaeHyung. Los únicos que se mantuvieron firmes y supieron la versión oficial eran TaeHyung, JungKook (de quien nadie tenía idea), JiSoo y Min YoonGi.

     Regresando al instante, TaeHyung alzó las cejas.

     — ¿Por qué me miran así?

    — Mh... JungKook se salió del equipo de basketball ayer.

     Los ojos de TaeHyung se sorprenden y lo deja ver. Pero, ¿por qué demonios tenía que ver con él? Peor aún, ¿por qué YoonGi y HoSeok lo veían de esa manera? Se esmeraba en decir que el chico le valía un siberiano cacahuate. No era cierto. Le importaba JungKook. Sus sentimientos no iban a cambiar de la noche a la mañana.

     — ¿Y eso a mí qué?

    — No, no lo entiendes —las manos de YoonGi se mueven de lado a lado, se sienta al lado de TaeHyung antes de seguir hablando—. JungKook estaba esperando ser capitán, ¿por qué habría de salirse?

     TaeHyung recordó: "Ser sub-capitán es un problema".  Por otro lado, JungKook amaba jugar basketball por su madre. Eso, alguna vez, pudo sacárselo mientras estaba enfermo.

    Por un demonio. ¿Deja de preocuparte?

     — Debe de tener cosas importantes que hacer en la tarde —se excusa TaeHyung, restándole importancia. Sus ojos pasean por toda la escuela y recaen en la banca donde solía esperar a JungKook después de clases.

    YoonGi mira a HoSeok, y HoSeok solamente suspira. Lo más cercano que Jeon pudiera tener a un amigo era Jung HoSeok. Sabían bastante del uno al otro. No hablaban, pero intercambiaron algunas palabras. Cuando HoSeok saliera de la escuela, el suplente de capitán sería Jeon JungKook. HoSeok entendía la manera de pensar de JungKook: Despreocupado, frío y gélido. Se así para que no te hieran, hiere así para que te tengan miedo.

    Sus ojos, por primera vez en la semana, se sienten cansados. TaeHyung quiere dormir, quiere dormir en su cama y no despertar hasta el lunes. Se quedaba pensando, en medio de clases, qué hubiera pasado si JungKook de primera instancia hubiese dicho "no". ¿Todo sería más fácil? No tenía idea. No dudaba que hubiera hecho lo imposible por tenerlo.

    Pero, aún así, ¿JungKook siempre estuvo bromeando con todo? ¿Ni siquiera su maldito apodo fue importante? ¿Nada? ¿De verdad lo quiso como a una mascota pasajera?

    Entre más lo pensaba, más tenía la necesidad de entenderlo.





[...]





El fin de semana, ahora solitario por la ausencia de un alma gélida y poco sonriente, pasó muy rápido. Hasta que cayó de nuevo en cuenta que era un nuevo día. Un lunes, a una semana de empezar septiembre. La inerte presencia de TaeHyung se hizo completamente cálida. Ese día, esmerado en sonreír, tomó asiento en alguna banca para poder esperar a YoonGi y a Joshua, quienes solían llegar juntos a la escuela.

    Su corazón tenía un presentimiento extraño. ¿Qué se celebraba en septiembre?

      Justo cuando YoonGi y Hong Joshua llegaron a su lado, los murmullos incesantes a sus alrededores le hicieron girar la cabeza.

      — Al menos sabemos que no está muerto —menciona YoonGi en voz baja, mirando cómo Jeon JungKook entra caminando.

     El pelinegro portaba su característica gabardina negra, con su pantalón oscuro, sus botas y a diferencia de todas las veces en las que se ha  presentado a clases, una playera azul marino que caía con suavidad. El accesorio más lindo de aquella mañana era su cabello despeinado y sus ojeras.

    TaeHyung corrió la vista y mejor se dedicó a observar su celular.

     — ¡Tenemos una confesión!

    TaeHyung quería mantener los ojos en el celular. Se repetía mentalmente que voltear a ver cómo alguien más caía en las redes de JungKook era simplemente cruel.

     De poco en poco, el tumulto de gente se formó. Dejaron en medio a Jeon JungKook, y alguna otra chica de la clase de arriba. Los cabellos lacios caían por sobre sus hombros. JungKook permanecía de pie, justo enfrente de ella, mirándola fijamente con aquellos ojos que lucían demacrados.

    — ¿Le va a decir? No tiene nada que terminó con Kim TaeHyung —escucha TaeHyung cercano a él. Sus ojos, por inercia, se levantan y se topan con la escena.

     TaeHyung mira fijamente: la chica bajando su cabeza, y comenzando a hablar. Jeon JungKook ahí de pie, escuchando. ¿Adivinan qué? Era obvio que de nuevo se repetía la historia. TaeHyung y todos presenciaron cuando la pelinegra dejó de hablar. Un JungKook casi inexpresivo, tan sólo dijo unas palabras. Nadie distinguió qué sucedió, hasta que los pasos largos de JungKook se hicieron presentes, dejando a una chica rechazada con ojos lagrimosos.

    — Le dijo que no.

    — ¿Jeon JungKook rechazó a alguien?

     — ¡JungKook hyung rechazó a Eunha!

     TaeHyung se queda un momento callado. Perplejo ante lo que oye. Se repite mentalmente: deja de hacerte ilusiones. Se levante abruptamente de su lugar, y empieza a caminar hacia su aula. Dejando de lado a todo aquel que le hablara y le preguntara qué le hizo a JungKook para haberlo dejado así.
    
    Cuando las cosas no pudieron estar peor, las ilusiones estúpidas vuelven a golpear la puerta de su incrédulo corazón.
    

Love Ends // kookv¡Lee esta historia GRATIS!