Capítulo 1

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Perro guardián

La muchacha de diecisiete años se encontraba sentada en el sofá de su gran mansión, esperando a que su madre le dijera algo importante. Su madre era la que le decía todo, porque su padre vivía trabajando, ya que era una persona muy importante en la sociedad.

-Muy bien, dime madre- Dijo suspirando. El silencio era incomodo para ella.

-Kagome, sabes que como somos una familia muy importante, estamos en peligro las veinticuatro horas del día. Y siempre que tratan de atacarnos van por nuestro punto más débil... Tú- Se enderezó con la mirada llena de tristeza- No quiero perderte, y los guardias de seguridad no son útiles para ti, así que te regalaré algo que te protegerá de todo mal- Explicó con una sonrisa.

Kagome asintió con la cabeza, esperando ver que era aquello que la protegería, pensando en su hermanito pequeño luego. No era la única hija de la familia, tenía un hermano, pero él vivía pegado a su padre, y como el padre tenía toda la seguridad del mundo tras él, era imposible que le hagan algún daño.

Su madre llamó al mayordomo de la casa, el cual apareció de inmediato, pero con un perro de el tamaño de un humano a su lado. Era blanco, completamente blanco, de ojos dorados tan penetrantes y porte elegante.

-¿Qué es eso?- Preguntó asombrada por lo hermoso que era y grande.

-Es un perro muy especial, él será tu perro guardián- Informó su madre sonriendo alegremente- ¿No es hermoso?.

-Lo es, es muy bello- Concuerda con ella, acercándose al animal, para acariciar su suave pelaje- ¿Pero por qué es tan grande?, ¿Y como un perro podría protegerme mejor que un humano?- Estaba totalmente encantada con el canino, tanto que sea útil o no, lo quería tener igual.

-Ya lo dije, es especial. Y te aseguro que es mas útil que un humano, ya que no es normal- Susurró lo último, tomando su taza de té.

-¿Qué?- Preguntó con no entender lo último.

-Nada, pequeña- Se levantó de su asiento- Bien, iré a mi cuarto, disfruta tu regalo- Luego de decir aquello se marchó, seguida por el mayordomo.

-¿Debería ponerte un nombre?- Le preguntó con una sonrisa, observando luego que tenía un collar con una placa, la cual poseía un nombre adelante y otro atrás- Oh tal vez no- Susurró- Sesshomaru y Yako. Supongo que te diré Sesshomaru, ya que esta adelante- El perro no se inmutó, simplemente estaba allí sentado, mirando fijamente a la mujer, ya que algo dentro de él se removía constantemente al estar cerca de ella- Soy Kagome, lindo perro- Le sonrió cálidamente, lo cual logró que el corazón del perro lata mas rápido.

Que perro tan hermoso, ¿De verdad eres solo un perro especial?.

¿Qué demonios haces conmigo, humana?.

Kagome... Bonito nombre.

....

Kagome se encontraba en pijama, ya que eran altas horas de la noche, pero no podía dormir, como todas las noches, le era imposible. Así que decidió salir a tomar aire y ver el cielo nocturno, lo cual le encantaba hacer todas las noches.

-¿Uh?, ¿Sesshomaru?- Preguntó en cuanto lo vio sentado en el césped, observando el cielo- ¿Tampoco puedes dormir?- Se sentó a su lado. Él simplemente volteó a verla por unos segundos, para luego volver a ver la luna- Sabes, estamos iguales, aunque creo que tú si puedes dormir pacíficamente, pero yo no puedo. Creo que me siento intranquila porque una vez cuando era pequeña me secuestraron mientras dormía. Me siento insegura todas las noches y no es nada bonito no poder bajar la guardia siquiera unos minutos- Contó abrazándose así misma por el frío.

¿Temes, humana?, Ya no lo hagas, siempre estaré a tu lado.

Se acercó un poco a ella y paso su lengua por su mejilla, para luego oler su cuello, sintiendo su encantador aroma. Kagome solo río por aquel acto.

-¿Tratas de calmarme?- Él simplemente la miro- Gracias- Le acarició la cabeza, ocurriendole una idea luego- ¿Puedes dormir conmigo?, ya que eres mi perro guardián, tal vez pueda dormir tranquila contigo a mi lado. Te confiare mi vida- Dijo con una alegre sonrisa.

Jamás te fallare, Kagome.

Ella se levantó con mas alegría, llamando a Sesshomaru mientras se adentraba a la mansión. El nombrado la seguía sin hacer ruido, ya que suponía que la joven tendría problemas si la encontraban entrandolo.

Al llegar a su habitación, lo único que la muchacha fue acostarse en su cama.

-Ven aquí- Palmea un lado de su cama. El canino entiende, acercándose y acomodándose al lado de Kagome- Ahora podre dormir tranquila- Susurra, sintiendo el pelaje del perro, mientras cierra los ojos y se duerme al instante, ya que hacía mucho tiempo que prácticamente no dormía al no sentir paz.

Sesshomaru al ver eso se transforma en su forma original, la de un bello humanoide, para poder acariciar la mejilla de ella con suavidad, sintiendo el cálido cuerpo de la joven junto a él, y admirando su belleza iluminada por la luz de la luna.

-¿Serás la elegida?- Preguntó con su gruesa voz, mientras seguía tocando su mejilla- ¿Serás la elegida para entrar en mi corazón?.

Ella es, definitivamente lo es. Es nuestra. Habló Yako dentro suyo gruñendo.

-En ese caso- Se acercó a ella, dándole un casto beso en los labios- Te protegere con mi vida- Susurró luego de separarse.

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-Eliset.

Protector demoníaco |Sesshome|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora