Capítulo 17

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Tal vez había sido un error tomar aquel expediente.

La voz maliciosa de su cabeza no paraba de repetirlo una y otra vez, siendo una maldita molestia que sólo el ron que bebía parecía acallar. El liquido le quemaba la garganta de manera placentera y causaba que sus mejillas se calentaran adquiriendo un precioso tono rojizo.

Había robado la botella de la cocina de Harry ¿Y qué? Había hecho cosas peores, robar licor y cogerse a un coronel (Que le doblaba la edad) estaba entre las más inocentes.

Él mismo considera que no tiene alma, y que si la tiene ya está muy degenerada.

Volvió a leer el expediente, en la hoja de vida de Styles.

Estaba demasiado envenenado en ese momento, y no precisamente por el alcohol que fluía por sus venas, era más bien por el extraño deseo de ver a lo que Styles más amaba quemarse en un incendio muy posiblemente iniciado por él.

A Harry le haría algo peor.

Bebió otro trago y se echó a reír, no porque la situación tuviese algo de divertido, sino más bien porque era irónico lo que le sucedía.

"Tienes un único objetivo Louis, juega bien tus cartas y saldrás ganando"

¿En dónde había quedado su aguda inteligencia? Él pudo ser capaz de evitar esto ¿no? Trataría de convencerse a si mismo de ello. Su derrotado ego lo necesitaba.

Sentado frente a la chimenea, sintiendo el calor que esta desprendía comenzó a retirar la ropa de su cuerpo hasta quedar como el diablo había lo trajo al mundo. Sí, el diablo, Louis es una creación inefable que le había quedado demasiado grande a Dios.

Escuchó como la puerta se abría y rápidamente escondió el expediente debajo del sofá. Ya después vería como carajos sacarlo de ahí.

—¿Qué mierda es esto?— Escuchó preguntar a la gruesa y enojada voz del alfa. Louis está acostado en el suelo, desnudo, ebrio, dolido y sumamente caliente.

—Te estaba esperando— Murmuró para después soltar una risita. Se levantó sobre sus palmas y sus rodillas y comenzó a gatear hasta donde está parado Styles. Está regio, imponente y con las manos puestas a los lados de cadera. Le miraba frío y enojado, como si quisiese castigarlo por simple placer.

Se levantó una vez que estuvo a los pies de Styles, con su mano izquierda tomó el hombro ajeno y con la derecho apretó la prominente erección del alfa.

Este gruñó de placer.

—Te estaba esperando, estoy caliente y te necesito— Susurró contra los labios de Harry, acabando con el único centímetro que separaba sus bocas para juntarse en un beso húmedo y de connotación sexual.

Harry lo llevó hasta el sofá, lo acostó en este de manera brusca y se arrojó sobre él, posando su boca en el cuello delicado del omega. No tardó en deshacerse de su ropa con ayuda de Louis.

—No te equivoques alfa... Yo mando esta noche.

Se acomodaron de manera que Louis estaba ahora sobre el abdomen de Harry, inclinado hacia adelante dejando que Harry poseyera su boca.

Estaba en llamas, se sentía de esa manera tanto física como sentimentalmente. Las manos de Harry se presionaban en sus caderas de manera que dejarían una marca, nunca podría salir ileso de una follada de Harry Styles.

Y Harry de las suyas tampoco, Louis se encargó de dejar marcas de rasguños en el pecho de este con sus uñas cortas.

Movió sus caderas y alineó el miembro del alfa en su entrada humeda y de un sentón entró completo.

—Maldición— Gimió Harry, Louis se sentía estallar al escucharlo gemir.

Movió sus caderas en círculos, de manera lenta y tortuoso. Si pudiese elegir una sensación para el resto de su vida sería la de sentir a Harry dentro de él.

—Maldita sea Louis, me estás matando— Gruñó, siendo torturado por los lentos pero exquisitos movimientos que hacía el omega sobre él.

Louis se sentía poderoso, no estaba siendo poseído por Harry, sino que él es quien manda ahora. Estiró su mano al cuello del alfa y apretó levemente.

Esa fue su forma de proclamarse un Dios.

Detuvo sus movimientos, se levantó un poco y dio un sentón. Soltando un gemido agudo a la vez que Harry gruñía una maldición, este le dio un fuerte azote en el trasero.

Louis dio otro brinco.

Harry respondió con otro azote y otro gruñido. Su piel estaba cubierta de sudor y su cabello se pegaba a su frente.

Y así fue como Louis comenzó a dar brinquitos sobre Harry, así como un maldito conejito adicto al sexo y a la polla del coronel.

—¿Te gusta como te follo?

Harry apretaba los dientes y mantenía sus manos aferrados a los glúteos de Louis, ayudándolo a intensificar sus movimientos.

Louis comenzó a moverse más rápido.

—Responde o me detengo Styles...—Amenazó mientras ralentizaba sus movimientos.

—¡Maldita sea! ¡Sí! Me encanta tenerte sobre mí dando brincos como un jodido conejo.

Louis sonrió con satisfacción y volvío a acelerar sus movimientos. Podía sentir su propio orgasmo cerca, la intensidad del sexo con un lobo era demasiada.

Harry se liberó, llenando a Louis tanto de su semen como con su nudo, el cual se estiró dentro Louis de manera dolorosa y placentera.

Louis también llegó y lo hizo con fuerza. Se dejó caer sobre el alfa y hundió el rostro en su cuello.

—Siempre logras enloquecerme...—Comenzó a decir Harry de manera entrecortada, Louis podía escuchar los latidos acelerados de su corazón— Pero hoy... Hoy ha sido increíble.

Louis sonrió malicioso, lamió la piel salada del cuello de Harry y subió hasta el lóbulo de su oreja, mordisqueándolo un poco así como sabía que le gustaba.

—Quiero...

Dio un beso en el cuello del alfa.

—Que pienses en eso...

Beso.

—Cada vez...

Otro beso nuevamente.

—Que te folles a tu maldita esposa con tu hijo en la habitación de al lado.

Espetó y mordió el hombro del alfa con fuerza.






Cortito, lo sé.

Los amo.

-M

Sobredosis.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora