III: Ryuuga

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No estaba seguro de si mis amigos vendrían o no, no les dejé responder, pero eso no me impidió empezar a prepararme para salir. Empecé por darme una ducha caliente para relajarme y pensar un poco en el asunto.

Cuando entré al baño miré al espejo y vi al mismo chico del fondo de pantalla de mi móvil, pelo negro y ojos rojos, sin embargo no estaba sonriendo como en aquel entonces. En lugar de una sonrisa encontraba mi cara llena de lágrimas brotando a través de mis ojos, bajando lentamente hasta llegar a la barbilla para posteriormente caer y perderse en el suelo.

Al verme así, triste, impotente... irreconocible... me entró un brote de furia y golpeé el espejo del baño, el cual se hizo añicos en el lugar donde se encontraba mi puño. Comenzó a brotar sangre de mis nudillos pero no lo notaba, lo único que sentía era culpabilidad por la muerte de Ryo aunque no entendiese el motivo.

Me duché. Fue una ducha larga, probablemente de una hora, pero me sirvió para reflexionar y dejar de culparme por algo de lo que no tenía la culpa.

Al bajar las escaleras entré a mi habitación para encontrar alguna ropa que ponerme, sin embargo ninguna prenda me llamaba la atención. Decidí buscar en el armario de la habitación de mi hermano y acabé utilizando su ropa. Una chaqueta totalmente blanca, una camiseta que tenía un efecto degradado de colores entre el blanco y el negro, unos pantalones vaqueros negros como la noche y unas zapatillas deportivas negras y altas, como las que usan los jugadores de baloncesto. Al terminar de vestirme miré el reloj y vi que marcaba las 6:30 P.M., supuse que mis amigos tardarían un rato todavía en llegar pues, como me contaron cuando me hablaron sobre ellos, tenían actividades en el club de tiro con arco, así que decidí llevarme el portátil de mi hermano hasta el salón y seguir investigando su muerte.

Me acomodé en el sofá y comencé a buscar, sin embargo no encontraba nada en Internet que resolviese mis dudas. Intenté entrar en las carpetas de fotos, documentos y todo lo que pudiese existir dentro del portátil, pero algunas tenían contraseña y las que estaban abiertas no me daban ningún dato que pudiese considerar útil.

Después de estar un rato buscando me dormí.

Tuve un sueño, un sueño extraño, probablemente fuese algo de mi pasado. Vi a mi hermano, me llevaba a alguna parte que no quería decirme, "es una sorpresa", me lo repetía cada vez que preguntaba. Parecía que el sueño avanzase con un tiempo real y yo no podía hacer nada para interactuar con ningún elemento de este, por lo que decidí esperar y seguirle.  Llevábamos andando cerca de 15 minutos cuando llegamos a un parque completamente vacío. Una vez allí mi hermano me contó que en ese parque nuestro padre le enseñó por primera vez las estrellas y le dijo que nunca cerrase su mundo a lo que sus ojos pudiese ver, pues existe mucho más donde la vista no alcanza. Al parecer no lo entendí en ese entonces, y ahora tampoco lo entiendo al repetir esta escena por segunda vez, pero antes de que pudiese explicármelo me desperté por el timbre de la puerta de mi casa.

- Goro, somos Kora y Mutsuki, lamentamos llegar tan tarde pero las actividades se alargaron más de lo previsto. ¿Sigues queriendo visitar su tumba? - Sonó por el telefonillo cuando pregunté de quién se trataba.

Salí y al verlos les saludé con la cabeza pero sin decir ni una palabra, sentía que ambos sabían algo más acerca de la muerte de Ryo y no querían contármelo, probablemente para no hacerme daño, pero aún así, necesitaba que me lo contasen todo. Decidí preguntarlo cuando llegásemos al cementerio.

Cuando entramos al cementerio ya había anochecido, eran cerca de las 11:00 P.M. y nos dirigimos hacía la tumba de mi hermano. La tumba estaba muy cuidada y limpia, se podía leer perfectamente lo que se encontraba escrito: "Yusuke Ryo, 29-09-1990, 07-06-2014", se encontraba bajo un roble, probablemente el más alto y bonito que he visto en toda mi vida. Sorprendentemente divisamos una silueta de un hombre bajo el roble, quizás tendría cerca de 25 años, probablemente fuese algún antiguo amigo de mi hermano. Me acerqué a hablar con él para ver si podría recoger algo de información pero me sorprendió cuando al acercarme me habló él primero.

- Buenas noches Goro, pensé que no vendrías hoy tampoco. Hace ya un año de la muerte de Ryo y es la primera vez que te veo por aquí. - El hombre me hablaba con una voz desgarradora.

- Perdone, pero ¿puedo saber quién es usted? - Le pregunté intentando que no me temblase la voz frente a ese hombre que parecía matarme con cada palabra que salía de su boca.

Se dio la vuelta y logré divisar a un hombre con pelo azul como la noche y los ojos de color violeta. Su cara estaba llena de cicatrices, parecía pelearse mucho pues tenía también varios cortes recientes.

- Me llamo Yomo Ryuuga, trabajaba con tu hermano.



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