II: Muerte

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El minuto próximo a ese todo se quedó en silencio, mis palabras parecieron desaparecer en el viento, mis dos amigos se miraron con expresión seria, pero ninguno dijo nada. Noté que a Mutsuki le empezaba a temblar la mano derecha, por lo que decidió ocultarla dentro del bolsillo de su pantalón, igual que tenía la izquierda, un gesto que me hubiera parecido de lo más normal si no fuese porque sus ojos emitían un reflejo con una mezcla entre miedo y culpabilidad.

- Verás Goro...

Me di cuenta que le costaba pronunciar cada palabra, momento en el cual Kora decidió aventurarse y hablar por él:

- Como te dije antes, tu hermano murió hace exactamente un año, - Intentó hablar de la manera más tranquila posible, pero notaba su culpabilidad y miedo, al igual que con Mutsuki - os encontrabais los dos juntos, dando un paseo, cuando al pasar por el cruce de Shibuya le atacaron y le asesinaron, o al menos eso es lo que nos contaste.

- ¿Le asesinaron? - Pregunté - ¿Así sin más? No tiene sentido, no puede haber ocurrido delante del centenar de personas que pasan por ese cruce al minuto. ¿La policía logró encontrar al sospechoso?

- No... Es más, no encontraron a nadie que hubiese visto lo ocurrido, todas las personas a las que interrogaron dijeron lo mismo: "Estaba andando con un chico pequeño a su lado, le daba la mano y, como por arte de magia, apareció en el suelo, cubierto de sangre".

- De acuerdo. Necesito estar a solas y pensar. ¿Podéis acompañarme hasta mi casa?

Ambos accedieron, me acompañaron hasta casa sin decir ni una sola palabra, cosa que agradecí ya que necesitaba silencio para pensar. Al llegar al portal de mi casa nos despedimos y cada uno se marchó en una dirección. Me dispuse a entrar en casa, esperando encontrarme con alguien que pudiese explicarme lo ocurrido, pero no había nadie  y, al parecer, llevaba mucho tiempo así. Veía como los muebles estaban llenos de polvo, pero notaba siluetas de objetos que parecían haber sido quitados, probablemente cuadros por el tamaño. Pensé que quizá anteriormente vivía a solas con mi hermano y al morir decidí quitar todos los cuadros para no sufrir. Me bastaba con pensar en eso, al menos era mejor que pensar que mis padres me había abandonado.

Me dirigí hasta una habitación, probablemente la de mi hermano debido a que en la puerta no ponía mi nombre, sino que ponía "Ryo". Las paredes de la habitación estaban repletas de pósteres, la mayoría de ellos eran de bandas de rock, en una esquina de la habitación se encontraba una guitarra eléctrica, cuidadosamente apoyada en su atril, en la otra esquina había un ordenador portátil que, al parecer, llevaba mucho tiempo apagado.

Probablemente no había tenido el coraje de encenderlo, pero en ese momento sentí el impulso de utilizarlo e intentar investigar acerca de la muerte de mi hermano. Al encenderlo vi en el fondo de pantalla a un chico de unos 19 años, pelo rubio y ojos verdes, con una sonrisa alegre, me extrañaría que alguien quisiese hacerle daño. Preferí centrarme en el deber e investigar. Sin embargo, después de investigar durante cerca de dos horas en páginas de Internet solo logré encontrar las entrevistas de la policía que, al igual que Kora me había dicho, no me aportaron ninguna información.

Pero no era posible que nadie hubiese visto nada, alguna explicación tenía que haber para el asesinato de Ryo. Decidí crear una llamada grupal con Mutsuki y Kora y les llamé.

- ¿Podéis llevarme a la tumba de mi hermano? Os espero en mi casa - Fue lo primero y último que dije antes de colgar.

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