De nuevo aquel dragón tumbo la cabeza evadiendo el contacto visual de su jinete. Sus grandes ojos se hallaban en un estado de aburrimiento cuando miraba hacia la nada. Se podía notar que estaba algo deprimido y por alguna razón... molesto.

La molestia le invadió el corazón al joven vikingo, de modo que apretó los dientes con ira. Sus manos se volvieron puños de rabia junto a un ceño fruncido. La voz que sentía en su interior corrió por su garganta desatando por completo la ira que sentía. 

- "¡CHIMUELO!" – grito.

De manera estupefacta, el dragón se estremeció ante el llamado, jamás su niño humano había pronunciado su nombre con tanta ira. Con timidez el reptil volteo la cabeza hasta encontrarse con la gran sorpresa de ojos llorosos de su jinete. Sin retraso, el dragón se puso en cuatro patas con los ojos muy abiertos mientras miraba a Hipo llorar en silencio. El joven evadió el contacto visual de su dragón; en ningún momento él tenía pensado llorar, pero el sentimiento de ira y culpa por no poder hacer nada abrieron pasó a sus lágrimas.

Avergonzado y con dolor en el pecho, Chimuelo se precipito a su jinete. Suave pero lo bastante confortable el reptil golpea con su cabeza el abdomen de su niño humano, mostrando a su vez resoplos como disculpas. Hipo sonrió ante esto.

- "Yo también lo siento, amigo" – se disculpó secando las lágrimas en las mangas de su túnica – "No fue mi intensión gritarte ni ser tan grosero; es solo que me siento inquieto con lo que está pasando. Sé que algo malo...esta por pasar" – expreso con un sentir pesado en la garganta.

Chimuelo resoplo de acuerdo a las palabras de su niño humano. Estando ahora con ánimos pasa su áspera lengua sobre la mejilla de su humano.

- "Jeje, te extrañe, amigo" – sonrió al ver el típico ánimo de su dragón – "Si al menos supiera que es lo que te molesta, créeme que haría todo lo posible por ayudarte" – exclamo acariciando bajo la barbilla del dragón – "Fue un día muy extraño sin dudas. Creo que será mejor que descansemos." – bostezo. Sin rodeos ambos fueron a descansar.

Ya en lo profundo del sueño, Hipo empezó a experimentar lo que sería una pesadilla de mal gusto. Un sueño visible no era, más bien era como el juego de un rompecabezas que había que ordenar. En otro resumen, veía en lo profundo de su cabeza imágenes; imágenes que saltaban uno tras otra. Esto solo traía consigo la confusión, pues aquello que veía se resumía de la siguiente forma...


Alas negras que se extienden con gran rudeza en los aires.

La sonrisa maliciosa de humor se infiltraba en los labios de un misterioso hombre.

Sus ojos brillan aun en lo más profundo de la oscuridad y su mirada penetra el miedo más que la de un dragón.

Odio, Rencor, Orgullo y Venganza es lo que se expresa en lo más profundo de su ser.

Aquel hombre no se detendría ante nadie.

No le huiría al más valiente

Y no daría la espalda al más vil.

Él, tomara todo lo que este a su paso.

Ya sea familias, tierras o hasta la misma vida.

El miedo es lo único que él dejaría escapar de aquellos que lo enfrenten.


Hipo se despertó con un grito que causo a su amigo despertar de golpe. Jadeaba como su respiración le apretaba el pecho. Sentía como si hubiera corrido una maratón de largas millas. El sudor bajaba por su frente dando paso a su barbilla.

El Despertal Del Rey DragonWhere stories live. Discover now