- "¿En dónde estás amigo?" – susurro para sí mismo a medida que sus pasos se volvieron una carrera.  

Horas más tarde. El sol se sumergía a lo lejos del mar, tocando los cielos con la mitad de su cabeza, sus cabellos reflejaban los últimos destellos naranjas de su cuerpo luminoso; a su vez, se aproximaba por lo más alto su amiga la luna, esta era a acompañada con los tonos azules oscuros que presentaban la noche.

Hipo llevaba unas horas en la búsqueda de su amigo. Exploro por los más pequeños rincones hasta la piedra más alta de Berk, pero no encontró nada. Su corazón le pesaba y un cosquilleo de nauseas le molestaba en la boca del estómago. No sabía más donde buscar. Sin remedio regreso a su casa con la mirada baja, sentía un gran impulso de querer gritar del desespero que mantenía en silencio.

Justo al subir por los cinco escalones y encontrarse frente a la puerta, esta se abre antes de que él pudiera alcanzar la perilla. Bocón y su padre se le presentaron en la entrada.

- "Ah, Hipo, hay estas" – le sonrió entonces Bocón – "Estoico y yo estábamos a punto de buscarte."

- "¿Y eso sería por?" – dijo deprimido apenas dirigiéndole la mirada a su antiguo mentor.

- "Chimuelo ya regreso a casa" – le dejo saber Estoico dando una señal por encima de su hombro con el pulgar – "Esta allá arriba" – señalo con la mirada las escaleras que daban a la habitación de su hijo.

Hipo abrió los ojos como platos ante la noticia, pero enseguida los entre cerró con un ceño molesto. Paso por entremedio de Bocón y su padre con un leve empujón de hombros. No hizo caso a las protestas de ambos hombres, solo se enfocó en llegar a las escaleras; donde torpemente tropezó con la prisa. Finalmente dio con la puerta de su alcoba; empujón tan fuerte el compartimiento que el dragón negro salto desde su roca. Chimuelo mira a Hipo, como Hipo miro a Chimuelo. Por un segundo el jinete dibuja una sonrisa en sus labios viendo que su amigo estaba bien, pero de nuevo su expresión se convertirla en una mirada angustiada.

- "¡Chimuelo, donde estuviste!" – pregunto a regañadientes – "¡Te he estado buscando por todas partes, llevaba horas sin encontrarte!" - el dragón lo miro con ojos grandes – "Creí...creí que algo malo te había pasado" – expreso consentimiento.

Dicho dragón siseó ante las preguntas de su jinete y sin más rodeos tumbo su cabeza a una esquina de la roca con molestia. Hipo abrió los ojos en impresión; Chimuelo le estaba ignorando.

- "¿Por qué medas la espalda?" – pregunto – "¿Acaso estas molesto conmigo?" – siguió sin respuesta.

Hipo retrocedió un paso antes del otro, no podía creer que su amigo le ignorara. Esa misma actitud le hacía recordad aquella vez que "La Muerte Susurrante" ataco a Berk, con el propósito de matar a Chimuelo. Ese día, Chimuelo ignoraba y empujaba a Hipo para protegerlo de la batalla entre ambos dragones ¿Pero y ahora, porque lo evadía?

- "¿Aun te duele la cabeza?" – añadió cuando se acerca para verificar si tenía fiebre. Su acto amable fue recibido con un gruñido amenazador del gran reptil. Hipo retrocedió inmediatamente tras ver como aquellos afilados dientes de su amigo se presentaron – "Chimuelo ¿Qué te sucede? soy yo, Hipo" – hablo molesto.

 Hipo retrocedió inmediatamente tras ver como aquellos afilados dientes de su amigo se presentaron – "Chimuelo ¿Qué te sucede? soy yo, Hipo" – hablo molesto

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El Despertal Del Rey DragonWhere stories live. Discover now