Sigue sin importarnos una mierda tu vida, madre

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No sé si notaron que el ritmo lo ponen los artículos.

Es decir, mientras más escribo, más me doy cuenta que queda mucho por decir. Así que trabajo sobre lo que ya tengo. No voy a ponerme a repetir todo lo que ya escribí. A veces no me queda otra, sobre todo cuando quiero dejar claro lo que ya no se discute, sé que tendría que releer todo en algún punto, pero, a ver, más fácil: para tener una visión más amplia de este artículo, te quedan varios más por leer, si no lo hiciste y te interesa.

Está todo en el índice. Porque ya hablé de la legislación argentina (y lo MUCHO que la están violando) y la situación económica y social del país en «El aborto es un Derecho (I) Pero hay gente que es una mierda (II)» y si tanto foco pongo acá, es porque es mi Norte, si se quiere. Cuestioná todo lo que quieras el Feminismo, pero a nivel Derecho, para mí hay poco que discutir.

Ya hablé de las consecuencias físicas y psicológicas, o eso intentamos en «Por qué no me deconstruís esta». Y resulta también clave tener una visión histórica de la realidad de la mujer. Por eso terminé con tres al hilo: «Ay, yo leo para escaparme de la realidad (I) Pero a la realidad solo accedes con el lenguaje (II) Y ese lenguaje articula al mundo, mamita (III) Y todavía me quedo re corta, eh.

¿Por qué tanto?

Porque la Reforma del Código Penal no es ninguna joda y ojalá pueda terminar esta compilación con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. De la cual ya voy a hablar, porque hay un nuevo proyecto. Lo pueden encontrar en la página oficial de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Ahora vayamos mucho más para atrás, porque el contexto siempre es importante.

Nuestro actual Código Penal es de 1921. Ponete a pensar dos segundos la Argentina de 1921. Voy a parafrasearme un poco, pero pasaron cosas. La mujer no vota hasta noviembre de 1951, porque no es nada sin un marido o un padre. Así que ya te podés imaginar la poca participación en asuntos públicos y ni hablar del Congreso. No había presidentas, ni senadoras, ni juezas, ni nada. Ni siquiera era dueña de sus bienes y si bien se desvivía para criar los pibes, no tenía la patria potestad sobre ellos y no podía pedir por sí sola el divorcio (hoy existe el express y hasta se modificó el Código Civil). Así que aguantate los golpes y olvidate de que te contraten para trabajar, si ni estabas capacitada. Si en la familia nacías mujer, capaz tenías suerte si te mandaban a estudiar y no te intercambiaban por un caballo. O no arreglaban tu matrimonio con un tipo que te llevaba veinte años. A ver, googleen las esposas de nuestros próceres y me cuentan. Ahora, si eras lesbiana, ni siquiera tenías derecho al matrimonio (hoy es legal), ni hablemos de chicas trans, porque directamente eran consideradas enfermas, y si no te excluían o maltrataban, te mandaban al convento. Donde ibas a hacer lo mismo que el resto de las argentinas, pero en nombre de Dios, no del Estado. Si la Educación Sexual era la abstinencia y el silencio era un mandato. Las mujeres en los pueblos «abandonaban a sus hijos» o «nunca más volvías a verlas». No existía el femicidio y era un derecho del tipo golpear a su esposa.

Pero si una mujer era violada o corría riesgo su vida, podía interrumpir el embarazo.

Bueno, ahora esto también lo estamos discutiendo.

Te voy adelantando que esta reforma, que viene de la mano de un Gobierno que nos quiere hacer retroceder cien años y que hundió al país, porque Cambiemos trajo una crisis económica sin precedentes, la cual van a estudiar y pagar mis tataranietos, no es joda, así de endeudados estamos.

Y si piensan que exagero, definitivamente, o son de otro país o no sé donde viven. Pero bua, no me voy a meter acá. Si ya bastante cuesta leer sobre Política, no quiero ni pensar sobre Economía.

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