Parte sin título 6

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Capítulo 6

A la mañana siguiente Lois, el maestro Figoren y Yamirelis se preparaban para partir al cercano sector Esperanza, donde estaba la sede principal de la coalición. Le tiñeron el cabello a la adolecente, sería temporal, de castaño claro a negro. Yidis le hizo un nuevo peinado, al principio la joven se opuso, pues el peinado que tenía, aunque no era su favorito, era el que tenía antes de desmayarse en el otro lado: cuatro coletas arriba y atrás el pelo suelto. Su nuevo peinado era prácticamente el pelo suelto, pero bien estilizado. Le consiguieron un mahón a la medida, una camisa sin mangas, sencilla, color verde menta y unas sandalias parecidas a unos tenis o zapatillas deportivas.

Al hogar de los Figoren, había llegado un falsificador de identificaciones profesional y le tomó varias fotos con una cámara de las que usan trípode e hizo diversas identificaciones a Yamirelis, incluyendo a petición una con el peinado original.

Al rato partieron en un vehículo que parecía un híbrido, entre bicicleta y automóvil, el cual cuatro choferes pedaleaban. En el trayecto y ante las preguntas de la joven, el maestro le aclaraba las dudas sobre lo que era la coalición. Una unión entre dos grupos antiguamente opuestos, pero unidos por un bien común: derrotar al tirano que gobernaba Ciudad Mundial, o lo que quedaba del mundo, Cornelius Rhoads era su nombre, aunque algunas personas omitían la h de su apellido.

Por un lado estaban los religios, el mismo maestro Figoren era el líder espiritual que representaba a más o menos un tercio de la población. Por otro lado, estaban los ateos cuyo líder se llamaba Piersolain Trentot.

—Los religios creemos que el Universo fue creado por la Gran Estrella, la cual siempre ha existido. En un momento dado, hace millones de años, la estrella de estrellas se manifestó.

—La Gran Manifestación. Está escrito en el Libro de los Sueños. Fue escrito por uno de los primeros diones, Miguel —interrumpió Lois. El maestro prosiguió:

—En el otro lado del mismo mundo o como ustedes dirían, otra dimensión o mundo paralelo, sus científicos y aquí los ateos, le llaman el¨ Big Bang¨. Nosotros los religios creemos que la Gran Estrella o estrella original, creó todo: universo, planetas, vida, etcétera. Incluso creemos que escucha nuestras plegarias. La estrella de estrellas sigue creando, expandiéndose.

— ¿Cuál es mi papel en todo esto? —preguntó algo nerviosa Yamirelis.

—Ahí voy. El bien y el mal, ambos son parte imprescindibles de la Gran Estrella. Son los seres vivientes, en especial los que tenemos uso de la razón, los seres humanos, quienes con nuestras acciones inclinamos el alma del Universo o Gran Estrella manifestada, hacia el bien o el mal.

El maestro pausó por breves segundos. Prosiguió:

—Siempre ha habido en nuestra historia diones, seres del otro lado del mismo mundo. ¿Me sigues? (ella asintió) Personas que en estado comatoso allá y cuya almas se transportan y se manifiestan en carne y hueso acá. Lo mismo sucede en el otro lado del mundo, tu mundo. Seres humanos que al igual que acá, a veces están allá breve tiempo, otras veces hasta casi toda la vida. Acá a veces tenemos un dion, otras veces dos. Nunca más de dos. Allá los diones son o fueron conocidos como dioses. Allá, en la actualidad, pasan por desapercibidos. Lucen como humanos; más bien humanos con habilidades especiales pero consideradas normales. Ejemplos: un baloncelista que realizaba jugadas espectaculares. Uno de tantos, pero su habilidad la tenía por ser un dios. Otro ejemplo: un sujeto que comía, yo no sé, cuantas salchichas en un minuto; otro que tenía el récord por permanecer más tiempo bajo el agua. ! Ah! El mago que podía doblar tenedores con su mente. Cositas así por el estilo. En cambio, aquí los diones son lo que en el lado de tu mundo llamarían dioses. Casi todo lo pueden. Aunque al fin y al cabo son mortales. Envejecen y sangran, pero han sido capaces de alterar la historia de la humanidad en nuestro lado. Los ateos odian a los diones, a todos. Nosotros en cambio no y la historia lo ha demostrado, que uno de los diones emana del bien; a ese le ayudamos y viceversa.

—Llegamos —interrumpió Lois.

Yamirelis: en el otro lado del mismo mundoRead this story for FREE!