Capítulo 1

5.8K 457 15
                                        

•EDEN•

A veces pienso que la vida es una mierda. Luego esa mierda se soluciona, pero de una manera u otra se vuelve a joder. Eso ha sido básicamente lo que me ha pasado en mis veinte años de vida.

Por ejemplo, hace unas semanas hicimos cuentas con mi hermano y vimos que no llegábamos a pagar el segundo semestre del tercer curso de carrera. A pesar de sus insistencias con que podríamos hacer algo, yo decidí dejar la carrera y ponerme a trabajar a tiempo completo para ayudar más en casa. Pero todo se solucionó cuando la Universidad de Columbia, en la que había pedido plaza hacía un año atrás, me aceptó para el nuevo curso pero no sólo eso, sino con una beca. Y, como era de esperar, no todo era tan perfecto como parecía pues la beca no incluía alojamiento y la única forma de que pudiera vivir en New York era quedándome en casa de Julen.

Lo que dije. Un problema que se soluciona pero luego se vuelve a joder.

¿Que porqué se ha vuelto a joder si voy a ir a la universidad que siempre había querido y con el mejor amigo de mi hermano que siempre me ha tratado como su hermana? Pues se ha vuelto a joder porque no quiero vivir bajo el mismo techo que Julen.

Julen y yo nos llevamos siete años al igual que con mi hermano. Siempre fui detrás de ellos, ambos jugaban conmigo un rato hasta que se cansaban y se iban a jugar a sus cosas. Julen siempre fue un chico jodidamente guapo y eso no me pasaba por alto a pesar de que él me tratara como una cría, siempre lo ha hecho.

He estado enamorada de Julen desde que tengo conocimiento y él lo sabe. No diré que lo ha sabido siempre porque estaría mintiendo. Se enteró porque en mi primera borrachera, hace cuatro años, porque se lo dije. Le dije que estaba enamorada de él y que siempre lo había estado, él se limitó a reírse un poco, acariciar mi cabeza como si fuera un jodido perro y al día siguiente hizo como si no hubiera pasado nada.

Él se fue a estudiar Filología a New York a los dieciocho años y no lo vi en cuatro años, cuando volvió fue cuando le confesé que estaba perdidamente enamorada. Luego, a las dos semanas tuvo que irse de nuevo a New York pero siguió viniendo muchas veces pues es escritor y podría permitirse pasar largas temporadas aquí.

Me jodió se sobremanera que las cosas siguieran igual que antes. Como si fuera una hermana para él. Y eso me cabreó. Y como sigo hasta los huesos de ese gilipollas, sigo enfadada.

A las ocho de la tarde hora norteamericana, llego al aeropuerto. Recojo mis dos maletas de ropa -más la maleta de mano y mi bolso-, lo meto todo en uno de esos carros y salgo de la terminal en busca de Julen. Cuando lo veo, se me corta la respiración al verlo tan jodidamente perfecto. Tan alto, tan fuerte, con ese pelo no muy corto y ondulado castaño oscuro, esos ojos marrones que a veces parecen naranjas con los que me puede pedir lo que quiera mirándome con ellos pues le diré siempre que si, y sus labios. Sus jodidos labios.

Creo que será mejor que deje de mirarlo.

Cuando él me ve, sonríe ampliamente como siempre y al llegar a él, me abraza fuerte y deja un beso en mi cabeza.

-Hola. -murmuro contra su pecho.

-Eden. -sonríe cuando nos separamos. -¿Cómo ha ido el viaje?

-Bien, normal, cansado. -me encojo de hombros.

-Vamos a meter esto en el coche. -dice señalando las maletas con la cabeza.

Entre los dos metemos las maletas dentro de su amplio maletero y no me pasa por alto la forma en que los músculos de sus brazos se contraen al hacer un esfuerzo y en como se notan las venas de este.

Subimos a su coche y nos ponemos el cinturón antes de que arranque.

-¿Has dormido durante el vuelo? -pregunta mirándome de reojo.

"SERENDIPIA" {FBTNY #1} ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora