quizás es solo obra del destino

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Soltó un jadeo cuando Steve abrió la puerta. Lo que tenía delante suyo era una imagen celestial. ¿Acaso se había confundido y llamó a la puerta que daba entrada al paraíso? Definitivamente su frecuencia cardiaca no estaba preparada para ver a Steve solo con una toalla enredada a su cintura mientras que pequeñas gotitas de agua caían por su frente y un casi imperceptible vapor aún salía por sus poros. Seguramente había tomado una ducha caliente pero Tony estaba seguro que el caliente allí era otro.

-B-buenos días Cap.

-Buenos días Tony- Steve habia soltado una risita que alteró al castaño más de lo que ya estaba.

-Uh...Amh ¿Puedo pasar? o... Si estas muy ocupado puedo volver después, ya sabes.

-No, no. Tony, pasa. No hay problema.

El castaño miró con miedo el interior de la habitación pero aún asi asintió, le agradeció a Steve suavemente y luego ingresó cauteloso.
Escuchó como el soldado cerraba la puerta a sus espaldas.

-¿Qué sucedió Tony? Nunca sueles venir a mi habitación.

"Bueno ahora si, no hay retorno. Yo, la razón, te advertí que no era una buena idea pero tu como el idiota impulsivo que eres seguiste a tu corazón. Ahora te cagas. Adiosito".

Justo en ese instante donde se vió atrapado entre aquellas cuatro paredes su cerebro pareció apagarse. No sabía que rayos decir.

Vamos Tony piensa, piensa. Recuerda, Steve con Nat, beso, celos, enojo ¿Por qué? ¡Ah si! Sentimientos, claro.

-Uh, bueno yo... Es que verás, la cosa es asi-

-Tony, estás balbuceando.

Abrió y cerró la boca un par de veces. Si, Steve tenía razón, estaba balbuceando como un imbecil. La cuestión era que no encontraba una buena manera de comenzar con su confesión, si es que había una. Soltar un "te amo" o "estoy desesperadamente enamorado de ti, hasta beso el piso por donde caminas. Por favor dame cariño" no parecía lo más apropiado.
Decidió que lo mejor sería comenzar por lo que sucedió aquella mañana. Quizás una cosa llevaría a la otra y ¡Cabum! se lo diría.

-Yo... ¿Por qué te estabas besando con Natasha hoy?- Genial, eso sonó como un reclamo. Lo estas haciendo de maravilla Tony.

-Uh... Bueno, es lo que se supone que haces cuando estas debajo de un muérdago- Steve había fruncido ligeramente el ceño pero mantenía una pequeña sonrisita en sus labios.

¿Por qué sonríe? ¿Acaso lo trataba de idiota? No, no Tony, concentrate.

-No lo digo por eso, bueno, es que usualmente los besos bajo el muerdago no suelen durar tanto. No me mal entiendas, esto no es un reclamo ni nada de eso- agitó sus manos de un lado al otro con las palmas hacia Steve-, es solo que tu... y Natasha, wow. Es decir, me sorprendió ¿Pero a quién no le gustaría Romanoff, no? Es súper atractiva y tiene una nariz bonita y... y no se porqué estoy hablando de la nariz de Nat.

-Estabas divagando y hablaste más rápido de lo normal ¿Te quieres sentar y hablamos más tranquilos?

¿Sentar? No, ¿Para qué? Sentado, parado, daba lo mismo. Si Steve semidesnudo anulaba el funcionamiento de sus -ya atrofiadas- neuronas, entonces Steve semidesnudo a solo unos pasos de él, en una habitación donde estaban completamente solos, era la razón de sus problemas en el corazón.

-Estoy bien aquí, en serio.

-Bien- el rubio se limpió con el dorso de su mano un par de gotas que caían por su frente desde su cabello rebelde y húmedo.

Húmedo, justo como se iba a poner él. Nop, no era buen momento para tener una erección. No te atrevas a despertar justo ahora, pensaba.

-Lo que yo q-queria decirte es que- suspiró- tu...

Cuando Tony iba a continuar fue abruptamente interrumpido por un sonido seco que se escuchó detrás de la puerta. Ambos hombres dentro de la habitación compartieron miradas llenas de confusión. Cuando estaban a punto de abrir la puerta para aserciorarse de quién se trataba, escucharon gritos en forma de susurros.

-Shh, cállate... Deja de reirte, en serio, para ya que nos van a escuchar.

Detrás de la puerta se encontraban Clint Barton y Bucky Barnes en el suelo. El soldado se tapaba la boca con las manos para no soltar una carcajada, mientras que el arquero se tomaba el puente de la nariz con la cabeza gacha.

-¿Qué diablos está sucediendo?

-Oh hola Tony, no habíamos notado que estabas aquí.

-Barton ¿Me crees idiota?

-Pues si.

Tony sintió las manos de Steve en su pecho deteniendolo y tirándolo unos cuantos pasos hacía el interior de la habitación antes de que se abalanzara sobre Clint.

-¿Qué hacen tirados en el piso del pasillo?

-Solo estabamos de paso.

-Ay si tu.

Tony frunció el ceño y se cruzó de brazos mientras veía como Steve se acercaba para ayudar a levantar a las dos marmotas que aún seguían en el suelo.

-¡Hola mis amigos!

-Lo que faltaba- murmuró Tony.

-Hey Thor.

-Mi amigo Barton ¿Por qué estan todos aquí?

El dios se había acercado hasta donde ellos se encontraban. Saludó a todos y luego pasó un brazo por encima de los hombros de Steve. Tony hizo un mohín cuando se dió cuenta de que se había quedado dentro de la habitación y ahora Thor y Steve estaban en el umbral de la puerta y le daban la espalda. Caminó hasta ellos para pedirles permiso para pasar al otro lado pero nuevamente fue interrumpido, esta vez por el dios del trueno quien les comunicó algo que Tony había pasado por alto pero que definitivamente no quería saber.

-¿Este no es uno de los adornos que utilizan para besarse en navidad aquí en midgar?

Todos llevaron sus miradas hacia arriba de las cabezas de ambos rubios. Sip, efectivamente allí había otro inocente muérdago colgando, girando lentamente en el aire y dándole a Tony la impresión de que se burlaba de él. ¿Por qué? ¿Qué era lo que hizo en otra vida para merecer esto? ¿Acaso el destino estaba en su contra?

El castaño había llegado a la conclusión de que eso debía ser obra de un ente místico y todopoderoso. No se podía explicar de otra forma. Era eso, o definitivamente se trataba de que él no era un hombre con suerte. O en su defecto, con la peor suerte del mundo.

-¡Diablos Capitán! Dos veces en un día.

Tony oyó la voz de Barton y quizo estrangularlo. Ese hombre le trajo tantos problemas. Ahora entendía porqué la pareja de tontos estaba en el pasillo. Estaban colgando el muérdago, claro. ¿Existirá un color más oscuro que el negro? Si existiera, Clint y James estarían en una lista de ese color.

-¿Ahora nos tenemos que besar?- preguntó el asgardiano.

Tony vió como la expresión de Steve se contraía. Esta bien, todo esta bien, aún podemos controlarlo. Estaba seguro de que Steve no iba a aceptar, es decir, el correcto Capitán America jamás besaría a un hombre. Ahora el rubio rechazaría amablemente a Thor y listo, todo arreglado.

Obviamente, Tony debió haber sabido que nunca era tan facil.

-Es la tradición.

¿Qué?

𝘴𝘶𝘤𝘦𝘴𝘰𝘴 𝘪𝘯𝘰𝘱𝘰𝘳𝘵𝘶𝘯𝘰𝘴 >> 𝐬𝐭𝐨𝐧𝐲 ¡Lee esta historia GRATIS!