Pero a la realidad solo accedes con el lenguaje (II)

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Si hablé de derecho, economía y sociedad, fue para que me diera cuenta que hay que ir todavía más profundo. Así que vamos con religión, psicología y biopolítica. Porque estos sí que no los ves a simple vista. Estos son los que te construyen antes de que vos mismo te puedas identificar como persona y es larguísimo, así que yo agarré algunos al azar. Me molesta un poco el carácter «general» si se quiere. A diferencia de los tres primeros, estos no son locales. Me gustaría centrarme igual en la (mala)influencia de la Iglesia en la Argentina, pero eso ya va ir para el próximo.

Podría decir igual que esto nace de la idea de que hay un, mal llamado, Patriarcado Universal. Si bien di estadísticas del país, son mucho más impresionantes a nivel mundial. Acá es cuando me entra la duda de por qué hay gente que no cree que existan los femicidios, ni la discriminación hacia la mujer. Entiendo que te hayas cruzado primero con el Feminissmoh que odia al omvre. Incluso entiendo si, como mujer, como me pasó a mí, te genere rechazo la política de la victimización. Es más, estas dos cosas me siguen jodiendo y mucho. Pero sí, están. Porque el movimiento es plural y debe serlo. Así como también debe ser crítico y dudar de sí mismo. Porque nada fluye en sistemas cerrados y nada cambia tampoco.

¿Qué es lo que nos une como mujeres entonces? ¿La opresión del Patriarcado? ¿Me vas a decir que no oprime también al hombre?

Si hace un párrafo atrás dije que esta discriminación y desigualdad crece a nivel mundial, ¿podemos hablar de una única forma de opresión hacia la mujer? ¿Es que esos países no tienen culturas, tradiciones y su propia historia? ¿No somos todas diferentes?

Mientras más ampliás, más excluís. No puede haber una sola identidad y se acabó. Se intentó en un principio, cuando el Feminismo toma el género como arma de «opresión a la mujer», inventan su propio sujeto delimitado y egocéntrico. «Su mujer» abarca sólo una raza, clase, sexualidad, edad, diferencia corporal y seguí sumando (o sea: trans no, negras no, putas no, pobres no, amas de casa, menos, viejas, bah ya se van a morir). Así que esto termina siendo otra práctica de transformación de la subjetividad y bastante más excluyente. Cosa que ya no va más para mí. Acá es cuando vuelvo a decir que la Mujer, pero esta vez como sujeto del Feminismo, no puede ser representada. Que se busque la unión y sororidad por otro lado. Aceptá que somos todas diferentes, no puede ser TAN difícil. Tampoco necesitás algo en común, necesitás empatía. Nada más.

Parece que a Europa, y lo uso como símbolo, le cuesta creer por qué todavía no se legalizó el Aborto. Y sí, capo, no tenés la más puta idea de nuestra historia, ¿cómo lo vas a entender? Yo también desconozco la historia de Perú y Colombia, pero no voy asumiendo que es similar a la mía. Ni creo que ninguna cultura sea superior a la otra. ¿Cómo voy a hacerlo después de que asesinaron a nuestros pueblos y fuimos Colonia? La Argentina es un país re joven. A ver, hace poco más de doscientos años que somos independientes. Pero bue, ya me voy a detener con esto.

El tema es que no quería caer en lo que se cae siempre, ay Oriente, ay Europa. Pero no sé si me queda otra. Capaz si me corro más por el lado del lenguaje pueda dar otro enfoque.

Porque desde el lenguaje sí se ve una estructura binaria muy repetida y una racionalidad universal. Como dije antes, el Hombre es sinónimo de Humanidad dentro de cualquier discurso. La mujer nace de su costilla, si son creyentes. Y si no lo son se puede decir que la persona universal, como portador de la cualidad humana que trasciende al cuerpo, y el género masculino, están unidos y son lo mismo. En alguna charla escuché que solo la mujer está marcada sexualmente. Pero esto es una construcción más, dentro de un lenguaje falogocéntrico. Incluso machista, si quieren.

En el debate de la «e» no me voy a meter. Creo que si querés romper el binario, algo prácticamente imposible, más que hablar con la «e» empezá a decirle a tus hijos, o a cualquiera, que no hay colores, instrumentos, deportes, música, ropa, profesiones, actividades de la casa y un largo etcétera, que son propias de los hombres y otras son de las mujeres.

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