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"Cuando todo pase, ¿Estarás listo para
aceptar la cosecha de la semilla que sembraste?"

—Las mudanzas son agotadoras —suspiraba JungKook mientras abandonaba una de las cajas en medio de la sala—. Prométeme que nunca más volveremos a mudarnos JiMin hyung.

—No puedo asegurar nada —JiMin rió por el exagerado y sobreactuado cansancio que su hermano menor fingía—. No tienes motivo por el cual quejarte tanto. Me reubicaron a Seúl gracias a mi buen desempeño, ganaré un mejor salario y podrás ir a una mejor universidad. ¿Acaso eso no es bueno?

—Gracias por recordarme que mis vacaciones culminarán pronto —se lamentó el Omega.

—Deja de lloriquear JungKook, ya tienes dieciocho años —el Alfa se giró para ver a su hermanito, encontrándolo acostado boca abajo en el sofá, con su cara estampada en un cojín. Parecía un tronco que había caído allí sin más, ya que apenas se movía. Y eso sólo para respirar—. La universidad no es tan mala.

—Lo dices porque no eres tú el que debe estudiar una noche entera para presentar un exámen complicado e interminable —refunfuñó con su voz oyéndose amortiguada gracias al cojín. JiMin arqueó una de sus cejas.

—Yo debo trabajar —refutó el Alfa.

—Al menos a ti te pagan por hacerlo —sollozó el menor.

JiMin rodó los ojos y se levantó después de soltar con cuidado la caja que resguardaba y protegía algunos vasos de cristal. El Alfa salió del departamento en busca de la última caja de cartón que aguardaba dentro de su vehículo; los muebles habían sido trasladados el día anterior al departamento por los hombres de la agencia de mudanzas que JiMin contrató para ello, disminuyendo su trabajo considerablemente.

Park JiMin, un Alfa de veinticinco años, esperaba ansiosamente que su nueva vida en Seúl resultase ser un éxito.

Él y su hermano habían nacido en Busan. Sus padres, un par de inversionistas bastante conocidos, se encargaron de darles a ambos todo lo que en algún momento necesitaron, incluyendo amor, felicidad y apoyo.

Su familia siempre fue unida dado a que entre ellos no parecía importar la situación económica, el sexo, la edad o la opinión de cada uno de sus integrantes. Sus abuelos fueron maravillosos, al igual que sus padres y demás familiares. Sus recuerdos y memorias más preciadas habían sido cultivadas en Busan, y JiMin esperaba que allí, en Seúl, también pudiese crear buenos recuerdos a los cuales atesorar.

—¡Hola! ¿Eres nuevo? —JiMin se sobresaltó ante la voz que le habló repentinamente. El Alfa rubio se giró hacia el chico, sonriendo mientras asentía—. ¡Oh! Entonces bienvenido. Me presento, soy HoSeok y espero que podamos ser buenos vecinos. Este es uno de mis hermanos, MinHyeok.

JiMin fijó su mirada sobre el joven que permanecía quieto a un lado del Beta llamado HoSeok. Park deformó su rostro en un gesto de desagrado, que afortunadamente pasó desapercibido por parte de los hermanos que acababa de conocer.

—Soy Park JiMin. Es un gusto para mí conocerlos.

El Alfa rubio agradeció rápidamente la pequeña bienvenida y se excusó diciendo que debía apresurarse e ir a recoger de las clases de música a su hermanita falsa de diez años. La verdad era que el hermano del Beta le había desagradado, lo que lo llevó a necesitar alejarse con urgencia.

El aroma del chico era como el de cualquier otro Alfa, sin embargo, sus feromonas de Alfa eran bastante más sutiles, tanto que el chico no intimidaba. Además de eso, el campo visual de JiMin se había encontrado con una mordida de apareamiento sobre su cuello. Cuando JiMin reconoció a un Delta, el sentimiento de repulsión y asco sacudió su cuerpo entero.

A pesar de que sus padres solían decirle que juzgar a otros estaba mal, ellos no toleraban a ciertos tipos de pareja. JiMin y JungKook crecieron bajo la creencia de que dos Alfas y dos Omegas no debían acoplarse juntos, ya que eso era una monstruosidad e iba en contra de las reglas.

Para JiMin aquello era tan lógico que se preguntaba cómo era que algunos no lograban entenderlo. ¿Qué Alfa con dos dedos de frente accedería a ser dominado por otro? Eso era simplemente una humillación.

Un Alfa que marcaba a otro sólo lo hacía con el fin de verse y sentirse altamente masculino, puesto a que había tenido bajo su cuerpo a otro Alfa.

Un Delta era simplemente un ex Alfa imbécil que no debió de haber nacido con tal rango desde un principio. Si lo que querían era ser sometidos, debieron haber nacido Omegas. Un Delta era un ser repugnante desde su punto de vista.

JiMin ingresó al elevador sosteniendo aún la caja, suspirando. Él no comprendía ese impulso que conducía a las personas a traicionar su naturaleza.



En esta historia existirá:
Delta ; el sumiso de una relación Alfa-Alfa.
Gamma ; el sumiso de una relación Omega-Omega.

Próximamente.

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