•veintiuno•

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─Coqueto, llévame a casa —demanda una voz gruesa detrás del chico de glúteos perfectos.

El pequeño gira su cuerpo deteniendo la conversación que mantenía con su mejor amigo rubio.

—¿Qué? —cuestiona confundido.

Los ojos verdes ruedan frente a los suyos y una sonrisa se escapa de sus propios labios por verle, sinceramente, ya le extrañaba.

No lo había visto hace un total de 18 horas y 27 minutos, así que, aunque llegue exigiendo cosas que no puede comprender... Le pone feliz verlo.

—Que necesito que me lleves a mi casa —dice el más alto—. Justo ahora.

Louis sonríe dichoso.

—¿No puedes esperar? —pregunta divertido—. O mínimo, ¿pedirlo por favor? —Escucha al ojiverde gruñir—. Estoy en medio de una conversación, Harry.

Hay un nuevo gruñido y Louis desea hacer una grabación de aquel sonido y volverlo su despertador o tono de llamada.

—Oh, descuida Lou —interviene una tercera voz—. Después me sigues contando de ya sabes quién. —Guiña.

El castaño ve a su amigo sin entender y, cuando va a cuestionarlo, lo único que logra ver de él es su espalda.

Niall le ha dejado solo y quizá, con un pequeño problema, ya que, Harry le está mirando con el ceño sumamente fruncido y la mano tosca empuñando con ira la correa de su mochila.

—¿Ya sabes quién? —inquiere, molesto.

El pequeño se muerde el labio sin saber que decir al respecto.

—Niall es así de raro, no le hagas caso —responde en cambio, risueño.

Harry le ve incrédulo y, con un aire completamente posesivo, se acerca hasta el más bajo aferrando su brazo a su diminuta cintura y, justo después, acercándolo a su propio cuerpo.

—¿Estás de coqueto con otros y no me he enterado, Tomlinson?

Louis suelta una suave risa queriendo jadear por la fuerza con la que su cuerpo es estrujado.

Su cabeza se balancea en negación y, lleno de seguridad, lleva sus pequeñas manos al cuello del rizado. Se para sobre las puntas de sus propios pies para buscar un poco de contacto entre sus labios y, segundos después, lo encuentra.

Su dulce boca roba un par de besos cariñosos del chico de sus sueños. Pasea la punta de su lengua sobre el labio inferior del rizado y quizá se permite a sí mismo pellizcar un poco de esa preciosa carne rosada.

Harry le encanta, demasiado.

Le encanta al grado de querer besarle cada segundo del día aún a sabiendas de que el chico se empeña en rechazar sus demostraciones de afecto.

Le encanta a pesar de que la boca le sepa a tabaco y sus manos se sientan frías sobre la piel de su delicada espalda.

Le encanta tanto que es tonto.

Sin embargo, Harry no tiene que saberlo, aunque... seguramente lo hace porque Louis no se ha molestado en ocultarlo.

¿Por qué lo haría?

—No seas celoso, Harry —dice una vez que sus bocas se han separado—. Podrías reclamarme como tuyo pero, ya sabes que tienes que hacer. —Sonríe amplio.

Nota el verde volverse blanco un par de segundos y, de pronto, el brazo que se aferraba a su cintura desaparece.

—Pitufina tonta —responde el ojiverde y, un segundo después, le roba un beso corto—. Mi pitufina dulce. —Se pasa la lengua entre los labios.

Strawberries and Cigarettes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora