•dieciocho•

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—¿Eso dijo? —pregunta un chico de ojos castaños al chiquillo ojiazul.

Louis da un sorbo a su jugo de fresas y asiente.

—Sí —responde—. Me miró directo a los ojos y dijo... claro que lo haces —dice fingiendo una voz grave.

Liam evita soltar una risa y, contrario a eso, inicia a analizar un poco la situación para poder brindarle algo de apoyo a su pequeño amigo.

—¿Crees que signifique algo? —pregunta el ojiazul, curioso.

—Uhm, no lo sé... Harry es, tú sabes, raro.

Una pequeña risa escapa de los labios rosados.

—En definitiva lo es, pero también es lindo y su cabello está creciendo lo cual lo vuelve mil veces más guapo —suspira, enamorado—. Mierda, adoro tanto a un chico tan raro. ¿Qué debo hacer ahora, Li? ¿Ser una perra? ¿Tratarlo bien? Estoy en un punto donde no sé cómo actuar porque, tú sabes, Harry me desespera con sus señales ocultas y eso.

Liam le mira con cariño, quizá él entiende un poco de eso.

—Al menos no intentó meterte mano. Creo que eso significa algo.

Las cejas de Louis se alzan.

—¿Tú crees?

El de ojos cafés asiente de inmediato y da un trago a su botella de agua.

—Tal vez le intereses un poco, más allá de tu trasero y eso. Es probable que le agrades. —Encoge sus hombros.

El pequeño se lo piensa un momento.

—Supongo que eso es algo. Uno no se enamora de alguien que no le agrada, así que, si le agrado a Harry creo que ya llevo algo de camino ganado. —Sonríe.

Liam le observa, curioso.

—¿Por qué te gusta tanto Harry, Lou? —pregunta de repente—. Quiero decir, sé que el chico es guapo y eso pero... ¿en serio crees que vale la pena?

Louis entonces, arruga su entrecejo analizando la pregunta por varios segundos. Sus dedos juegan con la botella de jugo entre sus manos y, cuando cree que ya ha acomodado todas las palabras, dice:

—No hay un por qué, en realidad. Aunque también lo considero destino. Yo, uh... soñé con él hace mucho tiempo y, en ese entonces no significó nada porque no lo conocía. Sin embargo, cuando pasé al último semestre lo ví entrar al mismo salón que yo y como que... como que todo tuvo sentido para mí. ¿No te ha pasado? —Liam no contesta—. Es tonto, lo sé pero... he pasado por tanta mierda desde que mi papá nos abandonó que... que encontrar al chico de mis sueños en la vida real me dió algo de esperanza. Así que solo... solo me gusta. ¿Está mal?

Liam le dedica una sonrisa amplia.

—Supongo que no —responde amable—. Creí que lo de los sueños había sido después de conocerlo.

Louis niega de inmediato.

—No, la cosa vino desde antes. Supongo que alguna vez pasó frente a mí pero probablemente yo estaba lo suficientemente distraído como para notarlo... de todos modos, tal vez mi cerebro se quedó con esa imagen y eso. No sé, ¿has leído eso de que nuestro cerebro no puede crear rostros de la nada?

—Ajá.

—Yo digo que fue algo así, o no sé, al final de todo no interesa porque Harry es real.

—¿Quién es real? —interviene una tercera voz.

Ambos chicos dirigen su mirada hacia un ojiceleste que ha tomado asiento a un costado de Louis, como siempre.

Strawberries and Cigarettes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora