Travesuras de Elina, parte... algún numero muy grande

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Lena

Miro insegura la plataforma que los sirvientes terminan de ordenar a lo largo de la estancia. Y la mirada de mi tía no me tranquila en absoluto. ¿Qué está planeando? ¿Debería inventar alguna actividad y huir? La quiero mucho y aunque la mayoría de las ocasiones estoy feliz se apoyar sus locuras, hoy no es un buen día. Sigo luchando por mantener alejada de Abiel, pero ni con su ausencia es posible apartarlo de mis pensamientos.

― ¿Qué es todo esto?

―Tú siéntate y relájate ―pide empujándome sobre una de las sillas dispuesta al final del recorrido.

―Esto será interesante. ―Miro un poco aprensiva a Irina, pero ella luce emocionada. Somos las únicas, además de Azura y un par sirvientas.

―Que pase el primero ―grita mi tía, dando la señal para que se abra la puerta.

Parpadeo, no muy segura si lo que veo es correcto. A través de la otra puerta, ha entrado uno de los guardias, solo que... no lleva camisa y avanza sobre la plataforma.

Mi tía e Irina exclaman dando palmaditas, yo solo observo.

―Tenemos en primer lugar a Nash.

Él avanza, deteniéndose justo frente a mí.

―Da una vuelta ―indica Irina, sin perder detalle. Él lo hace, sus ojos están complemente sobre mí. Esto es un poco o muy extraño.

―Gracias, Nash ―dice mi tía, despidiéndolo―. Siguiente.

Se presentan Layton, Oliver, Jezz, incluso Jin y Ryen.

―Si la guardia no es de tu agrado, tengo algo que puede interesarse. ―Da unas palpadas y veo a uno de los sirvientes avanzar. Luego viene un fundador, que, si no recuerdo mal, esta en el consejo.

― ¿Qué te parecen? ―pregunta mirándome entusiasmada.

―Eh...

―Cualquier esta disponible y tienen en años humanos, mas o menos tu edad. No creo que tu padre les ponga un pero.

―Son muy guapos ―susurra Irina.

― ¿Qué se supone debo hacer?

―Elegir, cariño. Puede ser mas de uno, pero podemos empezar por uno para una cena o cita.

― ¿Qué? ― ¿Esto era como una demostración?

Miro nerviosamente hacia la puerta, ¿será que Abiel se ha enterado? Oh no.



Elina

Bueno, esto no ha salido como esperaba, Lena parece mas asustada que emocionada. Pobre de mi pequeña. Lo que debería saber que es a los hombres les pincha el ego si saben que otros se interesan en sus mujeres y es justo lo que pretendo con esto, porque si o si Abiel se enterara de que hay mas de un par buscando la atención de Lena.

―Elina ―Me pongo derecha, al escuchar su voz―. ¿exactamente que estás haciendo?

―Nada. ―Sonrío a Edin, tratando de lucir lo mas inocente posible. Ya sabia que no me podría esconder, pero esperaba tener mas tiempo.

― ¿Nada? ―ironiza con su cara de poker. ¿Por qué no puede ser lindo como con Mai? ―. A Armen no le gustara lo que haces con su hija.

Lena se disculpa rápidamente y sale con Irina.

―Exageras. ―Agito una mano despreocupadamente―. Él entiende que son cosas de chicas.

― ¿Qué me dices de Gema? No creo que sea tan comprensiva.

Titubeo, solo porque ella es un poco más aterradora que el mismo Armen que podría convertirme en nada. Quizás, pero sé que ella tampoco quiere ver sufrir a Lena y si le explico que estoy buscando un reemplazo a Abiel no puede ir tan mal.

―Entenderá.

―Lo que haces no es correcto y como veo que no entiendes no voy a intervenir si ellos optan por castigarte.

― ¡Edin!

―No más desfiles y ustedes vuelvan a sus deberes ―ordena a los guardias que aún seguían presentes―. No puedes abusar de ellos y obligarles ha hacer tus locuras.

―Pero si no lo he hecho.

―Dudo que vinieran por voluntad propia.

―Te equivocas ―digo con placer―. Todos se apuntaron solitos. ―Me mira sin creer, lo que hace que sonría más―. ¿Acaso dudas del atractivo de mi sobrina?

él sacude la cabeza, dando una mirada por encima de mi cabeza.

― ¿Quieres controlar a tu mujer?

Alain.

―No es una niña ―dice con su voz seria. Lo adoro. Sonrío, sacándole la lengua a Edin.

―Estaba viendo hombres desnudos.

― ¿Qué? ―Ahora mi hombre me mira con horror. Mi gozo ha durado tan poco.

―Era solo una pasarela para Lena, no hicimos nada malo.

―Babeabas por ellos. Te vi.

Quiero asesinar a Edin.

―No es cierto. ¡No le creas!

Para mi sorpresa, Alain se mueve cargándome sobre su hombro.

―Yo me ocupo de ella ―dice dándome un azote en mi trasero, haciendo que suelte un chillido sorprendido.

―Deberías amarrarla.

― ¡Edin!

―Lo pensare ―contesta dirigiéndose a la puerta.

Estoy sin palabras. ¿Qué fue eso?

―Alain, ¿acabas de darme un azote?

―Si y eso no es todo lo que debería hacerte ―murmura, mientras sale de la sala.

Increíble.

―Pero ya te dije que no hice nada malo. Edin solo quiere molestar.

―Viste hombres desnudos ¿o no?

Me muerdo el labio.

―Bueno...

Empuja la puerta de nuestro dormitorio, dejándome caer en la cama, donde reboto.

― ¿Eres consciente de que a Haros no le gustara saber que Irina estaba ahí?

Mierda. Es verdad, ese es muy celoso.

―Quizás debería explicarle. ―Hago amago de levantarme, pero me tira de espaldas, posándose sobre mí.

―Después, por ahora debo castigarte.

― ¿Qué? ¿No era broma? ―Retira mis sandalias y me arrastra al borde de la cama.

―Si no confiara en ti, estaría celoso, pero...

―Pero...

―Sé exactamente como complacerte a mi traviesa Elina.

Una enorme sonrisa se dibuja en mi cara. Toma eso Edin.

Evidentemente, él me ignora.

―Lo haces. Y te amo.

―Y yo a ti. 

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